Mi “veldad…”

“Tu verdad no;
la verdad
y ven conmigo a buscarla”.
-Antonio Machado
(1875-1939)

Para algunos la verdad puede ser más de una. Qué contradicción, ¿no? Dirán algunos, “yo no generalizo porque todo el que generaliza está en el hoyo…”. Y así nos rodeamos de verdades a medias y dobles verdades. Desde las verdades más triviales, hasta las más trascendentales, la cultura moderna dicta que cualquier filosofía de vida es igualmente válida. Estamos rodeados de “libres pensadores” que sin saberlo son esclavos. Como los seguidores del feminismo radical, que bienintencionadamente siguen a Marx y a Engels sin saberlo y nos dirán: “la dualidad hombre/mujer es lucha de clases”. Otras corrientes de pensamiento “moderno”, las venimos arrastrando desde antes, desde la Revolución Francesa, y pretenden “liberar al ser humano de Dios”… tal cual.  Lo que obvia y lamentablemente somete bajo el yugo más pesado del fanatismo; fe sin amor. Como la fe sin amor de quien a falta de argumentos científicos y racionales, ataca a sus opositores calificándolos de “fóbicos”. Al atacar al debatiente, en vez de sus argumentos se añade al fanatismo la “demagogia”, tan vieja como el aceite de oliva, y tan moderna como el partido político más joven.

Así, este incomprendido y mal manejado deseo natural de la libertad humana se corrompe, se politiza y se utiliza para atacar a la propia vida y promover la sexualidad sin procreación, la procreación sin sexualidad, la maternidad sin embarazo, y todas sus combinaciones posibles. Baste analizar la siguiente contradicción:  ¿por qué tanta gente lucha por una causa tan noble, combatir el cáncer de seno… pero nadie hace nada por disminuir el uso de anticonceptivos que incrementan en un 72% el riesgo de cáncer de mama? Es más, ni siquiera los mismos laboratorios o médicos, que por un lado se dicen tan comprometidos en la lucha.  Por el otro, siguen llenando de hormonas artificiales a las mujeres. La verdad no entiendo. Me da tristeza ver cuando un defensor de la ideología liberal moderna se enciende, se irrita y patalea con violencia cuando los argumentos se le terminan.  Entonces recurren a la… Adivinó el lector:  la demagogia.  Así los que difunden ideas de “tolerancia y diversidad” se convierten en los intolerantes más fanáticos, tachando de retrógada a todo el que les oponga, y el anti-catolicismo se transforma por alguna extraña y contradictoria razón en la única forma de discriminación socialmente aceptable.  La verdad no entiendo.

Una vez dicho esto, y dicho también que esta ideología “moderna” y nuestros amigos iluministas encuentra eco y apoyo en todos los medios masivos, si me disculpan, no escribiré para ellos el día de hoy. Bienvenidos si gustan leer, pero advierto que no soy partidario de promover el relativismo y la indiferencia disfrazándolos de falsa tolerancia. Sobre todo cuando existe una alternativa más alta y noble a la tolerancia, que es la caridad y el Amor con mayúscula.  Escribo hoy para la mayoría de la población: nosotros que en el fondo sabemos que se puede ser feliz viviendo con el verdadero respeto a la vida y a los demás.  A los que sabemos que hay algo peligroso detrás de leyes que promueven violencia intrafamiliar disfrazada de “salud reproductiva”.  Nosotros a quienes nos suena sospechoso que un “matrimonio” carezca de su fin esencial.  Los que sabemos que una mujer debe ser honrada y tratada como una dama y que por lo tanto, los tan populares “clubes de caballeros” no son tan caballerosos como pretenden. Escribo para ellos, que seguramente igual que yo se han visto cuestionados en la necesidad de presentar argumentos a quienes no comprenden estas “difíciles” cuestiones. Conocer las raíces de una ideología deformada es valorado y agradecido por los interrogantes amigos y familiares que, formados por los medios de comunicación, no logran hacer sentido de porqué cada escalón hacia la libertad que tanto buscan se siente como que más los aleja de ella. Ya lo dijo el Santo padre: “Cada día los periódicos, la televisión y la radio nos cuentan el mal, lo repiten, lo amplifican, acostumbrándonos a las cosas más horribles, haciéndonos insensibles y, de alguna manera, intoxicándonos, porque lo negativo no se elimina del todo y se acumula día a día. El corazón se endurece y los pensamientos se hacen sombríos”.  Así, escribo para toda la gente de buena voluntad que como yo son producto del “oscurantismo” de la edad media.  Sí.  De esa época horrible desde donde nuestra Iglesia Católica entregó al mundo el calendario gregoriano, las grandes catedrales, las notas musicales, el método científico, las universidades, los hospitales, la preservación de la cultura greco-latina, la champaña, las raíces de la genética y demás aportaciones “oscurantistas” que la cultura moderna tan astutamente logra hacer pasar desapercibidas. Isaías 5,20 no lo podría decir mejor: “¡Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad; que dan amargo por dulce, y dulce por amargo!” ¿Cuándo fue que el mundo se puso al revés y esto pasó?

En fin, al grano:  el padre Ramón Lucas, L.C., nos da una cátedra con argumentos sólidos para empezar a conocer  los orígenes de una de las corrientes de pensamiento más influyentes en el liberalismo moderno. Nos habla con la verdad, sin pelos en la lengua, y (no les voy a mentir) se mete en un tema polémico en el video de esta semana.  Tampoco les miento cuando les digo que está muy bueno. El que no me crea, que dé click y escuche: podrá encontrar en este material las interesantes causas, raíces, consecuencias y peligros de la contemporánea ideología de género. El material se explica sólo y vale mucho la pena. Pueden dar click aquí si quieren descargar el audio para su iPod o para quemarlo en un CD, también muy recomendable.

Hablar de verdades en estos días es incómodo. Pero como dice Aristóteles en boca del padre Lucas: “Amigo de Platón, sí. Pero más amigo de la verdad”.

Pax Christi!

Acerca de Enrique Samson

Publicista, colaborador RC, comunicador por gracia de Dios, orgullosamente ex-a-Tec, y cargando la cruz del noviazgo a larga distancia con un ángel que responde al nombre de Caitlin.
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