Seglares y vacaciones plenas según un Obispo del mar..

Ya es verano, a gozar, si algún estudiante reprobó materias, que entienda de una vez que se reprueba o se pasa desde el inicio del curso con la actitud, pero bueno seguro reflexionarán esto en vacaciones y se aplicarán duro en el nuevo ciclo, ahora les comparto algo muy valioso que dice un “Obispo del Mar”, Mons. Mario Espinosa Contreras, obispo de Mazatlán referente a las vacaciones y su auténtico bienestar…Las vacaciones
Es habitual que después de periodos de labor académica, nuestros estudiantes gocen de vacaciones. Niños, adolescentes y jóvenes gozarán estas vacaciones descansando de la rutina de la escuela o la universidad. La mente también necesita descanso así como el cuerpo. Muy merecidas las vacaciones para los alumnos y maestros. Igualmente muchas personas suelen tomar  vacaciones en diversas oportunidades. Pero hay que pensar en tantos connacionales nuestros, hombres y mujeres sobre todo en el campo que nunca han tenido vacaciones, y esto nos pone de manifiesto el estado de pobreza e injusticia que priva en nuestro país, y esto nos invita a que valoremos en todo su sentido  la oportunidad de cesar en las labores cotidianas  y descansar.Quienes tienen el privilegio de las vacaciones, sobre todo los estudiantes, deben aprovechar este periodo para crecer como personas. Las vacaciones no son tiempo de simple ociosidad, de no hacer nada. Hay mucho que hacer en el hogar. Los padres de familia esperan que sus  hijos  ayuden  en las tareas hogareñas, las cuales, tomadas con buen ánimo y alegría, hacen descansar el espíritu y la mente para volver a las aulas con renovado empeño. Los padres de familia deben aprovechar este tiempo, de mayor cercanía con los hijos, para completar su educación y trasmitirles las virtudes humanas y cristianas propias de la familia; sobre todo, las vacaciones son una oportunidad para educar el corazón de sus hijos, y educar el corazón es lo mas importante para el futuro de ellos y eso lo deben dar prioritariamente los padres.

También creo que las vacaciones deberían  ser un tiempo para Dios. Todo tiempo es del Señor y conscientemente debemos ofrecérselo. Pero en vacaciones es obvio que podemos intensificar los actos religiosos: Eucaristía, oración, conocimiento de la Biblia, catecismo, lectura de libros que ilustren nuestra fe. En realidad se puede afirmar que las vacaciones son un regalo del Señor para buscar más el autentico bien y a Dios, ese Ser  cercano, sencillo y amoroso que nos acompaña en nuestros trabajos, fatigas y llena nuestra vida de reposo, alegría y paz.

Pienso que las vacaciones son también un ámbito  para el silencio y reflexión. Hacer un alto en el camino. Pensar en el tiempo que vivimos y la realidad que nos circunda y como es nuestra actitud.  Analizar como vamos viviendo, que tal vamos en la vida, qué dirección u orientación llevamos. Si voy realizando un proyecto de vida, si tenemos objetivos y metas, o si vamos llevados por un ritmo inconsciente en la vida. Hay que examinar con valentía nuestros defectos y preguntarnos con honradez: ¿Qué piensan los demás de mí? ¿Qué hemos aportado a los demás? Hemos recibido mucho y ¿qué hemos hecho por la familia, por la sociedad, por nuestra patria?

El periodo de vacaciones es también una oportunidad de prepararse más intelectualmente, sea participando en algún curso formativo, de idiomas,  en lo particular leer algún buen libro de literatura universal o nacional, o de historia, que favorable sería en este año que celebramos el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, el que leyeran algo relacionado con estos trascendentes movimientos hacia la libertad y justicia social en  nuestra Patria.

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Que los estudiantes vivan adecuadamente sus vacaciones, y así transcurridas, podrán recomenzar con nuevas fuerzas sus labores escolares. Animarse con el sabio consejo de San Agustín: “Haz lo que puedas, pide lo que no puedas, y Dios hará que puedas”.

 

 

+ Mario Espinosa Contreras
Obispo de Mazatlán

Osvaldo Moreno

Acerca de Osvaldo Moreno

Desde 1998 trabajo formalmente para la Iglesia. Considero un privilegio ejercer en un mismo trabajo mi profesión de comunicador y el llamado a la evangelización de todo bautizado. Desde niño mis padres me enseñaron a colaborar con la parroquia, a estar cerca de los sacerdotes. Ahora de casado y como miembro del Regnum Christi estoy seguro de que el trabajo y la unidad de los movimientos de laicos es una riqueza que puede contribuir de manera muy importante a la reconstrucción de una sociedad más justa y libre.
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