¿Cómo se puede reformar una congregación religiosa?

Hoy, 15 de octubre, la Iglesia celebra la memoria de Santa Teresa de Jesús (1515-1582), mística y gran reformadora de la orden de las carmelitas.

Considerando que ella tiene mucha experiencia terrenal y ahora también “palanca celestial”, he invocado su intercesión para que nos vaya guiando en la renovación de la congregación de los Legionarios de Cristo y del Regnum Christi. Además de la intercesión, que no nos negará, la ilustre Doctora de la Iglesia nos ofrece con su ejemplo de vida algunas lecciones para tomar en cuenta. Destaco las siguientes:

1) Santa Teresa se “convirtió” a los 40 años, después de unos 20 años en el convento. Es, sin duda, fruto de la gracia y de la misericordia de Dios si, después de algunos años de vida religiosa vividos con cierta mediocridad, cuenta con una nueva oportunidad para dejar atrás lo que no corresponde a la consagración a Dios y para apretar el paso en el camino hacia la santidad.

2) En 1560, Santa Teresa se comprometió con un voto particular de aspirar siempre a lo más perfecto. De hecho, la búsqueda de la perfección se podría considerar como un deber de cada religioso, es decir, un miembro de los así llamados “institutos de perfección”. Sin embargo, la vida de Santa Teresa cambió cuando hizo una experiencia profunda del amor de Dios y a partir de este momento, la estricta observancia de la regla monástica y todas sus fatigas no eran más que una respuesta al Amor («Amor saca amor»).

3) La santa de Ávila es un estupendo ejemplo de confianza en Dios, de valentía y paciencia como lo expresa su frase célebre: «Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta».

Considero que estas lecciones nos vienen como anillo al dedo en nuestro camino, en lo personal y como congregación y movimiento. Sin embargo, no faltará quien objeta, con algo de desesperación, que estas no son más que palabras etéreas que no llevan a ninguna parte, que necesitamos medidas concretas, cambios de estructuras y de leyes (constituciones y estatutos).

A esto respondería igualmente con tres reflexiones:

1) Las palabas de Jesús del Evangelio de ayer, 14 de octubre: «Hay que hacer esto sin omitir aquello» (Lc 11, 42); y, si preguntáramos a Santa Teresa, sin duda nos diría que las estructuras y las reglas deben estar al servicio de la oración y de la caridad, de lo más perfecto en orden a Dios.

2) Que aprendamos de la historia. Basta recordar el ejemplo de José II (1780-1790), el célebre emperador ilustrado del imperio austro-húngaro que se propuso reformar la Iglesia a su manera “para que tuviera más utilidad práctica”. A los monjes contemplativos los amenazaba con el cierre de sus monasterios si los sacerdotes no dejaban sus comunidades para dedicarse a la pastoral en las parroquias. Y allí, nada de rezos y palabras piadosas: por decreto imperial tenían que convencer a los campesinos de la utilidad de sembrar patatas en sus campos (se hablaba de las “homilías de patata”). Los resultados de esta reforma planeada sobre el escritorio y ejecutada sin miramientos fueron nada etéreos y muy desastrosos para la vida religiosa.

3) Finalmente, cada uno puede hacer la prueba: Que viva un mes, una semana o un solo día aspirando a la auténtica santidad y escogiendo en cada momento lo que es más perfecto. Muy pronto se enterará que vivir así no tiene nada de “etéreo”, sino es sumamente concreto y, a veces, doloroso. Y si, con la gracia de Dios, muchos se encaminan en esta dirección y perseveran con paciencia, muy pronto se verán los frutos.

Por tanto, invito a todos que recemos con fervor la oración que la Iglesia nos propone para el día de hoy:

«Señor Dios nuestro, que por tu Espíritu has suscitado a santa Teresa de Jesús para mostrar a tu Iglesia el camino de la perfección, concédenos vivir de su doctrina y enciende en nosotros el deseo de la verdadera santidad. Por Cristo nuestro Señor. Amén.»

Que Dios los bendiga.

P. Andreas
preguntas@regnumchristi.org

Acerca de P. Andreas Schöggl, L.C.

Soy legionario de Cristo desde 1993 y recibí la ordenación sacerdotal en 2003. Soy originario de Austria, pero desde 1996 vivo en Roma donde me licencié en filosofía y en teología dogmática. Actualmente trabajo en la secretaría general de la congregación de los legionarios de Cristo y, los domingos, en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe (de Roma).
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Una respuesta a ¿Cómo se puede reformar una congregación religiosa?

  1. Maurcio Rosales Masias dijo:

    Todo este proceso es un largo caminar… un caminar de cara a Dios por medio de su Iglesia, es un encontrar el timón de la voluntad de Dios para cada Legionario y persona del Movimiento, es buscar también sanar las heridas de aquellos que han sido heridos sea en forma directa o indirecta , es encontrar la purificación… es encontrar el sentido único de nuestras vidas: ” la voluntad de Dios sobre nuestras vidas “, es un proceso de humildad pues habrá de reconocer lo malo y lo bueno para entender el plan salivífico que tiene Dios para la Legión y el Movimiento, es entender a la razón de la Fe el ¿por qué? y el ¿para qué? de todo lo que a llevado y conllevado cada situación que todos conocemos.
    Pero no olvidemos que a pesar de todo lo que a pasado, ” Dios lo tenia previsto” , El es el principio y el fin , el alfa y el omega. “¿Por qué? ¡ preocuparse!” Dios sabrá por medio de su Vicario, nuestro Pedro en la tierra, dar las estructuras humanas que tantos o algunos se preocupan tanto, pero el fin último es mucho más que todo ello , el fin último es Cristo , es ” Cristo Rey” , es Cristo que conquiste cada corazón humano en nuestra sociedad.
    A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar , la misión es servir de cara a Dios, El sabrá aun en nuestras miserias y imperfecciones construir el Reino, para que ninguno se glorié de la Gloria de Dios.

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