Mil preguntas, muchas respuestas y una certeza

Cuando uno se encuentra por primera vez con un padre o una madre de familia, no suele pasar mucho tiempo hasta que la persona comienza a contar de su esposa, de su esposo y de sus hijos. A los sacerdotes nos sucede algo semejante. Apenas queremos compartir algo significativo de nuestra vida, nos viene a la mente nuestra gran “aventura de amor”, la historia cómo Dios nos ha llamado a seguirle y cómo estamos ahora al servicio de las almas. Además, en este caso mi historia vocacional y mi trabajo actual tienen mucho que ver con el desembarco en “Regnum Christi en vivo”

Durante mis años en el colegio católico Petrinum en la ciudad de Linz (Austria), yo siempre sentía que Dios me llamaba a ser sacerdote. En los últimos años de la preparatoria un sabio sacerdote diocesano me dio el siguiente consejo: «Andreas, ya llegó el momento para dar pasos concretos porque no puedes ser sacerdote en abstracto, debes encontrar dónde está tu lugar, en el seminario diocesano o en una congregación religiosa. Lo mejor será que durante el tiempo que te falta para terminar el colegio vayas visitando diversas comunidades para informarte bien y para ver dónde te quiere Dios».

Con este plan en mente visité el seminario de mi diócesis y contacté a varios monasterios. Unos meses después me topé por primera vez con un legionario de Cristo – apenas habían llegado a Europa Central en estos años – y le comenté espontáneamente: «Quiero saber más sobre su congregación. ¿Me puede dejar algunos materiales de información y si existe la posibilidad de visitar una de sus comunidades?».

Con esta pregunta inició una experiencia que tenía un fuerte sabor de “choque cultural”. En ese etonces no existía el Internet así que me entregó algunos folletos con textos en inglés o en un alemán algo deficiente. En las fotografías aparecían grupos grandes de jóvenes religiosos con sotana negra, perfectamente peinados. Nunca había visto algo así. De hecho, creo que hasta este momento no conocía ningún sacerdote que vestía clergyman al estilo romano y poquísimos religiosos jóvenes. De todos modos, atraídos por la aventura y el ambiente internacional me apunté para una visita al noviciado de los legionarios de Cristo en Alemania en el verano de 1992 para pasar allí tres semanas, conviviendo con los novicios.

Lo que más recuerdo de este tiempo, es que yo no dejaba pasar ninguna ocasión para hacer preguntas y para discutir temas relacionados con la fe y con la vida religiosa. En alemán tenemos un giro de palabras que dice “jemandem Löcher in den Bauch fragen”. La traducción literal sería “perforarle a alguien el estómago con preguntas”. Según esto, me parece que tanto el P. Eamon Kelly, L.C. como los entonces novicios Klaus, Paul, Benoît, Benjamín y otros terminaron bastante “agujereados” con todo lo que yo quería saber, con lo que no entendía, con lo que me parecía extraño o incluso equivocado.

Todavía hoy admiro mucho la paciencia y la dedicación con la que me atendían durante largas horas de conversación. También recuerdo muchas de las respuestas que me dieron a mis mil preguntas. Algunas eran muy personales y otras simplemente de conocimiento general, unas evidentes y otras no me convencían para nada porque eran muy contrarias a mi sensibilidad y mi trasfondo cultural y religioso.

Sin embargo, durante los meses sucesivos llegué a la siguiente certeza: “Dios me quiere aquí, en esta congregación religiosa. Aquí buscaré amar a Cristo con autenticidad generosa, contando con el apoyo de unos hermanos entusiastas”. A pesar de toda la información y el buen testimonio que había recibido, todavía quedaban bastantes preguntas sin resolver, pero yo estaba convencido que con el tiempo cada cosa iba a caer en su lugar.

A partir de mi decisión de entrar en el noviciado, el “proceso informativo” se intensificó notablemente. Por una parte ya no era una cuestión simplemente de “saber algo más”, sino estaba en juego mi propio futuro. Por otra parte ahora yo mismo tenía que contestar también a “miles de preguntas” que me llegaban de familiares, amigo, sacerdotes, etc. sobre esta congregación religiosa “tan poco conocida”.

Con este entrenamiento, una vez cruzado el umbral del noviciado, no pasó mucho tiempo hasta que me llamó el P. Eamon Kelly, L.C. para ayudarle con trabajos de oficina y, más que nada, para responder las preguntas de los jóvenes que nos visitaban, de los lectores de nuestra revista que nos escribían, de obispos y sacerdotes con los que colaborábamos, etc.

Por este camino he seguido durante los últimos 17 años, siempre en las dos direcciones: La formación sacerdotal y las diversas responsabilidades dentro y fuera de mi congregación religiosa me han permitido profundizar mis conocimientos y acumular experiencia eclesial. Y sigo aprendiendo mucho cada día. De manera paralela, he dedicado bastante tiempo a la comunicación, más que nada a predicar a Cristo y el Evangelio, pero también a difundir noticias, a contestar preguntas de periodistas y a resolver dudas. Es un reto que me apasiona y una aventura en la que he conocido algunos fracasos dolorosos y también la gran satisfacción de haber podido llevar luz y claridad a algunas personas.

Esto es mi trasfondo personal con el que hoy me embarco en “Regnum Christi en vivo” para seguir aprendiendo y para compartir lo que puede ser de ayuda y de interés para otros. Voy a iniciar dando respuesta a diversas preguntas que están en el aire o que me van llegando mediante el contacto personal o por medio de los comentarios o mensajes a preguntas@regnumchristi.org. Pido a todos que me encomiendan al Espíritu Santo y prometo que en el futuro mis notas serán, si lo permite el tema, bastante más breves.

Acerca de P. Andreas Schöggl, L.C.

Soy legionario de Cristo desde 1993 y recibí la ordenación sacerdotal en 2003. Soy originario de Austria, pero desde 1996 vivo en Roma donde me licencié en filosofía y en teología dogmática. Actualmente trabajo en la secretaría general de la congregación de los legionarios de Cristo y, los domingos, en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe (de Roma).
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Una respuesta a Mil preguntas, muchas respuestas y una certeza

  1. Graciela G de Madero dijo:

    ¡Bienvenido! Y muchas gracias por su hermoso testimonio que nos anima a todos los que estamos delante de un teclado y una pantalla buscando extender el Reino de Cristo.

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