25 años consagrada en el Regnum Christi

Por Gloria Conde Pons *

Me consagré a Dios en el Regnum Christi el día que cumplí 19 años. Era el 24 de noviembre de 1985. En estos días celebro, junto a 4 compañeras, el 25 aniversario de nuestra consagración. Hay gente que nos mira un poco perpleja.  «Y éstas, ¿siguen tan contentas?» Otros nos miran casi con pena. «Pobres, tantos años de “esclavitud”…».

En lo personal, tengo el corazón feliz, sereno, lleno de gratitud a Dios, a pesar de la tormenta vivida en estos últimos años. Yo sentí el llamado de Cristo a los 15 años. Una llamada personal, a mí, a vivir con Él un amor grande, infinito, que sólo con Él podía vivir. Tardé 2 años en discernir en qué familia religiosa de la Iglesia quería Cristo que le siguiera. Leí, busqué, hablé con varias religiosas de distintas congregaciones. Valoraba en unas su antigüedad, en otras su estabilidad, otras me gustaban por la vida litúrgica y de oración. Otras, eran monjas simpáticas y no “mojigatas”. Pero no llegaba a sentirlas como mi familia. 

Cuando me consagré en el Regnum Christi, me daba cuenta de que muchas cosas estaban apenas empezando a caminar: muchos aspectos de nuestra vida estaban todavía “crudos”. Y eso no me encantaba. Pero lo que no podía negar es que había encontrado ahí a mi familia. Por qué: eso es indefinible. Tan indefinible como tratar de explicar que es aquello tan familiar que un hombre o una mujer encontró en aquella persona con la que decidió compartir su vida. 

A lo largo de estos 25 años hay toda una serie de actividades, de comportamientos, de procesos vividos que una persona ajena a la tradición de la vida consagrada podría calificar de pérdida de tiempo, desperdicio de energías, ridículo, absurdo. Quizás algunas de estas cosas cambiarán. Muchas otras seguirán porque son parte de la vida religiosa de la Iglesia católica. Y, a los ojos de muchas personas, seguirán considerándose “absurdas”. Pero, con los años, muchas actividades realizadas, modos de proceder, pasan, se olvidan. Y, lo que queda, es la libertad interior, la alegría interior, la solidez interior, la esperanza hacia el futuro y, sobre todo, un conocimiento profundísimo, ilusionado, inmediato, familiar, presente en cada momento, alegre, enamorado de Cristo hombre y Dios.

En el fondo del corazón sabemos que es vital en la vida no tanto cuántas condecoraciones te han colgado sino a quién tienes a tu lado. Con quién compartes tus días y tus noches. Los ratos de soledad y los de compañía. Con quién comentas tus dolores de cabeza, tus preocupaciones por minucias de la vida cotidiana. Con quién te ríes de las pequeñas cosas que, entre dos, tienen tanto significado. Eso es importante. Eso lo tengo y, lo demás, qué relativo. Como dice el Cantar de los Cantares “he encontrado al Amado de mi alma. Lo tengo y no lo dejaré.”

Acabo con un cuentecito: un señor sembró unos árboles en su jardín. Su vecino los vio y dijo, oye, qué árboles tan bonitos. Quiero unos iguales. Así que compró los mismos para su jardín. El primer señor cuidó esmeradamente sus árboles: abonos de todo tipo, agua abundante y diaria, fuera hormigas, hongos, parásitos. El vecino descuidaba algo sus árboles. De vez en cuando los regaba. En fin, iban tirando. El primer señor tuvo que irse a vivir fuera unos meses y dejó sus árboles. Cuando volvió, esos árboles tan cuidadísimos estaban muertos la mayoría. Alguno aguantaba con un par de ramitas verdes. Los árboles del vecino lucían fuertes y frondosos. El sufrimiento, la incertidumbre, el sacrificio fortalece de raíz y, en la prueba, es posible salir adelante. Gracias a Jesús por ser mi raíz y la vida que corre dentro mío. Por ser mi compañero de camino y el único Amor que he tenido y tendré.

* Gloria Conde trabaja actualmente en la pastoral familiar en Monterrey, Nuevo León (México) y es autora de varios libros.

Acerca de Autores varios

En esta sección publicamos textos selectos de otros autores que desean compartir sus reflexiones sobre temas relacionados con el carisma y la misión del Regnum Christi en la Iglesia. Las sugerencias se pueden enviar a (regnum@regnumchristi.org), junto con una breve presentación del autor”.
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5 respuestas a 25 años consagrada en el Regnum Christi

  1. ¡VTR!
    Srta. Gloria, gracias por su testimonio y el de todas las consagradas a las que tanto valoramos y agradecemos su vocación. Yo apenas llevo 10 años pero Dios no ha estado menos cercano.

  2. Gracias por haber correspondido así a la gracia, personalmente he tenido la “suerte” de beneficiarme del apostolado de casi toda tu generación… y así, por la economía de la gracia, pues las almas a las que yo he procurado servir, de algún modo también te lo agradecen. Un abrazo y mis oraciones.

  3. Alicia dijo:

    Gracias por tu testimonio, por tus siempre elocuentes y profundas palabras. Tu vocación y la de todas las almas consagradas en al Iglesia, son un verdadero privilegio para la vida del cuerpo de Cristo y todos los que somos parte de él.

  4. Miriam Warleta dijo:

    Querida Gloria:Muchas gracias por tu testimonio, y ¡FELICIDADES por tu aniversario! Me alegro de tener noticias tuyas. Te echamos de menos en Madrid. Un abrazo y mis oraciones

  5. gabriela guerrero chavez dijo:

    Mi querida, Gloria: MIL GRACIAS por seguir tu vocación a Cristo fielmente, tu testimonio me enorgullese y agradezco aDios infinitamente los maravillosos años que me concedio estar tan dentro de esta gran familia. Las tormentas purifican el alma y seguimos unidas en Cristo. Un abrazo muy fuerte.

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