P. Álvaro Corcuera: «somos menos en la Legión...» Me permito algunas consideraciones

El pasado domingo 2 de octubre 25 religiosos renovaron sus votos y 7 realizaron su profesión perpetua en una concelebración eucarística en el centro de estudios superiores de Roma. Aunque cada vocación es una alegría por la cual doy gracias a Dios, no es este el punto en el que me quiero detener ahora.

Durante un momento de la homilía centrada en la alegría que supone la consagración de por vida de un hombre a Dios en la Legión de Cristo, el P. Álvaro Corcuera, L.C., nuestro director general, dijo una frase que tiene mucho de cierto como de contrastante por el momento en que fue pronunciada: «este año somos menos».

Unos días más tarde, en la homilía que el mismo P. Álvaro nos dio a su comunidad en una misa en la capilla de la sede de la dirección general (domingo 9 de octubre de 2011) volvió a mencionar exactamente la misma realidad.

Es un hecho que este periodo de la historia de la Legión de Cristo ha supuesto también una disminución reflejada no sólo en los ingresos anuales, especialmente este 2011, sino también en quienes por diversas razones no han permanecido en la congregación. Ciertamente tampoco es la versión que en algunos periódicos se ha querido manejar y de la cual ya tratamos en otro momento (cf. «Cuántos legionarios hay (según la prensa)»).

Yendo a algo más personal –me permito hacerlo con la confianza de un hermano tanto en el Regnum Christi como en la Iglesia a la que amamos y pertenecemos– la significativa aseveración del P. Álvaro está en sintonía con lo que veo y vivo: efectivamente, en mi salón de clases de la universidad somos menos, algunos de los compañeros con los que inicié hace ya casi once años mi vida religiosa en la Legión ya no están aquí. Del año pasado a éste se nota de hecho la diferencia entre los que estudiamos la licenciatura en filosofía. Humanamente esto resulta hasta cierto punto «triste» e incomprensible. Cada uno de los que no han seguido lo han hecho por razones diversas, en no pocas ni siquiera relacionada con la situación actual de la Legión, y por supuesto que se les «echa de menos». Creo que todos tenemos la experiencia de una amistad y siempre es «costoso» tener menos cerca a los amigos con los que has compartido tantos momentos de alegría.

Por cuanto respecta a quienes han sido de la misma generación que yo, y también de otros tantos que no lo eran pero que nos conocíamos tanto por nuestra condición de legionarios –que en mi caso evidentemente sigue siendo un hecho– como por el trabajo personal en medios, la relación sigue. Esto no deja de ser una gracia de Dios, indudablemente.

Ese «somos menos» se ha convertido en mi caso en un tema de diálogo con Jesucristo que las más de las veces termina convirtiéndose en imploración: «Jesús, danos vocaciones, danos sacerdotes, almas consagradas santas y abundantes, según tu corazón; ayuda y sostén a los que estamos aquí y ahora y condúcenos siempre a buen puerto».

¿Por qué refiero todo esto? En el diálogo con Jesucristo le he hablado sobre lo que por amor a Él yo mismo impulso desde hace ya casi 7 años en medios impresos y digitales. Fue el amor a Dios y el interés por la salvación de las almas lo que me llevó a un trabajo por el cual no percibo salario alguno y que supone no poco esfuerzo intelectual y desgaste físico diario. Que no se vea no significa que no exista. Ese celo por las almas, por cada alma, esa necesidad de defender a la Iglesia y al Papa, de ayudar a discernir la información en materia religiosa, de facilitar la comprensión de temas que afectan a la vida de miles de personas, no sólo católicos, es lo que ha estado detrás de todo este trabajo que por muy desgastante que haya podido ser sigo realizando por amor y con espíritu de servicio. Y todo esto lo aprendí en la Legión y esa es una verdad de la que soy consciente y que Dios conoce.

En esos diálogos de la tarde con Jesucristo Eucaristía también le he dicho a modo de «querer convencerlo» que qué pasaría si hubiera más hermanos y padres que hicieran esto o mucho más, como de hecho ya tantos legionarios hacen en el ministerio oculto en éste y otros campos en el día a día… Y hablando de estas cosas con Él también ha salido el deseo de compartir estas reflexiones con ustedes para pedirles que recen por las vocaciones no sólo en la Legión de Cristo pero, desde luego, también en ella.

En otro artículo de hace algunas semanas les contaba de la iniciativa de adoración eucarística durante todos los días que tenemos en mi comunidad (véase «Video: te conviene… leer este artículo»).

La iniciativa continúa y también siguen llegando las intenciones de personas que nos piden rezar por ésta o aquella necesidad desde los más remotos lugares del mundo. Y rezamos. La hoja de intenciones está en la primera banca y rezamos por cada una de ellas. Pero si no hay vocaciones tampoco hay quien rece por todas esas necesidades. ¿Qué sería del mundo sin hombres y mujeres dedicados a rezar por los demás? Una de las gracias más grandes y hermosas que he recibido durante este periodo de adoración es saberme intercesor, mediador ante Dios por las necesidades de personas a las que, aun sin conocer, tengo presentes en mis sacrificios y en ese momento de diálogo con Jesucristo. Es Él quien escucha y también el que bendice.

Cuanto he comentado tiene incluso más profundidad si se mira todavía más personalmente, con serenidad pero con la hondura que supone y exige también la fe. ¿Quién nos hablaría de Dios, quién reflejaría su cercanía hecha perdón en el confesionario y quién nos daría los sacramentos, incluido el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, si no hubiera vocaciones sacerdotales?

Es verdad que en todo el contexto general de escándalos de pederastia la imagen del sacerdocio no se encuentra hoy en su mejor momento. Han sido actos deplorables, es cierto, pero muchos tenemos también el ejemplo luminoso de tantos testimonios sacerdotales que sin ser objeto de atención mediática nos siguen mostrando la belleza de la fe y de la misma vocación sacerdotal. Y creo que todos los que nos encontramos en camino hacia el orden sacerdotal queremos ser sacerdotes de este estilo, sacerdotes santos.

En todo este contexto actual también es cada vez más cierto que la posibilidad de una vocación sacerdotal se ve más como un «pobrecito, se va de padrecito» que resaltando la belleza que ese don entraña, como una elección eminentemente positiva. En muchas familias, inclusive católicas, se niega incluso el permiso –o al menos se manifiesta tácitamente el rechazo– ante el eventual seguimiento del llamado recibido. Detrás de esto se encuentra no pocas veces la consideración del sacerdocio más como un castigo que como una elección que, al venir de Dios, debería suponer una bendición.

Creo que todos los que hemos recibido el don del llamado estamos aquí no porque no hubiera tantas otras posibilidades de realización personal y profesional. Pero el amor y la fidelidad a Quien nos llamó es más grande que cualquier otra opción por atractiva y lícita que fuera. Y de este modo, con la consagración total de nuestra existencia, Dios también quiere decir a los hombres y mujeres de hoy que Él no vale la pena sino que vale toda una vida: la de cada uno de todos los que libremente hemos querido seguir su llamado.

Ya me extendí demasiado. Resumiendo he querido invitarlos a pedir por las vocaciones: por las de quienes ya estamos en este camino como por la de todos aquellos hombres y mujeres que Jesucristo quiere llamar al sacerdocio o a la vida consagrada. Este texto también es una invitación a revalorar este estilo de vida específico querido por Dios mismo y a estar abiertos a una posible vocación sacerdotal o religiosa en el seno de sus familias (en el caso de que hayas sentido el llamado, a ser generoso con Dios como Él lo es al invitar a seguirlo). Personalmente agradezco a mis padres, a mi familia y a mis amigos su apoyo incondicional y cercanía.

Por último, aunque esto no lo mencioné explícitamente antes, creo que al apoyo espiritual se añade dulcemente la oportunidad de colaborar en la formación de vocaciones al sacerdocio, según las posibilidades de cada uno. Esto se traduce en el día a día tanto con eventuales aportaciones económicas como con detalles de alimentos o vestido a seminaristas, religiosas y sacerdotes. En este clima de confianza quiero ofrecerles los recursos web que tenemos en la Legión para quien desee hacer donativos. Para la comunidad de la dirección general, a la que pertenezco yo, tenemos este portal para donativos http://www.sdgdonations.org/spanish. El centro de estudios superiores de Roma, donde actualmente se forman más de 330 religiosos y sacerdotes, tiene este portal http://www.cesroma.org/spanish. Si necesitan más información siempre estoy disponible en jmujica@legionaries.org.

Al inicio del curso, con la «inversión» que se hace en libros y alimentos cualquier apoyo es bienvenido. Si no lo necesitáramos no sugeriría la esta posibilidad. Claro está que una ayuda a cualquier otra congregación, seminario diocesano o convento es igual de valiosa.

Termino estas líneas agradeciendo mucho su cercanía tanto a un servidor como a mi familia religiosa. Dios mediante a inicios de noviembre de 2011 el blog personal «Actualidad y Análisis» cumple dos años y el semanario «Análisis y Actualidad» seis. Por esas fechas podré presentarles un nuevo proyecto que surge en el contexto del llamado del Papa Benedicto XVI a la nueva evangelización también en el ambiente digital. Se titula «Evangelidigitalización».

Es una gracia poder entrar diariamente en la vida de miles de personas que leen lo que redacto con un espíritu de servicio y de amor a la Iglesia que aprendí precisamente aquí en la Legión de Cristo, congregación a la que amo tanto porque es de Él. Sea alabado Jesucristo.

Jorge Enrique Mújica, LC

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Printed from: http://envivo.regnumchristi.org/2011/10/p-alvaro-corcuera-%c2%absomos-menos-en-la-legion-%c2%bb-me-permito-algunas-consideraciones/ .
© Legionarios de Cristo 2012.

1 Comentario   »

  • Graciela Garza de Madero says:

    Gracias por compartirnos el video y, sobre todo, su reflexión ante Cristo en el Sagrario. Experimiento ese mismo sentimiento de tristeza cuando me entero que alguien opta por seguir otro camino... Y es que la relación de familia que tenemos no es retorica ni metafora, es una realidad, por eso cuando un hermano o hermana se va, duele... Pedimos que esa decisión sea para algo mejor, porque se esta siguiendo la voluntad de Dios, entonces todo tiene que ser para bien y por eso encomendamos mucho a estas personas. Y pues ha continuar redoblando esfuerzos, en todos sentidos, como usted bien menciona, para seguir con mucho optimismo, alegría y confianza en esta maravillosa familia del Regnum Christi.

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  • Jorge Enrique Mújica, LC

    Website: http://actualidadyanalisis.blogspot.com/
    Jorge Enrique Mújica, LC
    Jorge Enrique Mújica, LC, ha sido coordinador de la sección española de la oficina de prensa del Centro de Estudios Superiores, en Roma, donde también es profesor de estilo de ideas y retórica. Tiene estudios en lenguas clásicas y humanidades por el Centro de Humanidades de Salamanca, España; filosofía por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum; además de diplomados de especialización en teatro, por la Universidad de Guanajuato; de comunicación oral y escrita, por el Centro de Estudios Superiores. Actualmente cursa el máster en Iglesia, Ecumenismo y Religión, en la facultad de teología del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum.

  • Los escritos de este blog son responsabilidad personal de cada autor y no pretenden ser una voz institucional de la congregación de los Legionarios de Cristo o del movimiento Regnum Christi.

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