¿Quien es este hombre que viene a México?

El día de ayer la CEM (Conferencia del Episcopado Mexicano) dio a conocer detalles de la próxima visita de S.S. Benedicto XVI, a América. Conferencia de Prensa

El Papa ha querido visitar América y eligió a México por ser predominantemente católico y cercano al Papa.

Benedicto XVI, Joseph Ratzinger visita un país lacerado por la inseguridad y la pobreza, la corrupción e impunidad. ¿Que viene a decirnos? ¿Que hay detrás de este hombre filosófico e intelectual?…

Estos cuestionamientos deberíamos hacernos católicos y no católicos, por simple cultura general vale la pena conocer algo de esta extraordinaria persona. Para esto, me tomo la libertad de publicar en este espacio un concreto y completo “perfil” que hizo la Marilú Esponda Sada,  sobre este hombre que visita México…

¿Quién es y cómo piensa Benedicto XVI?

I. Biografía:

Benedicto XVI es el primer papa de la historia que desde su juventud se ha dedicado plenamente al ministerio teológico.

Nace en Marktl am Inn el 16 de abril de 1927. Su padre, comisario de una gendarmería provenía de una antigua familia de agricultores de la Baja Baviera, de condiciones económicas más bien modestas. Su madre, hija de artesanos de Rimsting, en el lago Chiem, quien trabajó como cocinera en varios hoteles antes casarse.

El periodo de su juventud no fue fácil. La fe y la educación de su familia lo preparó para afrontar la dura experiencia de aquellos tiempos en los que el régimen nazi mantenía un clima hostil ante la Iglesia católica.

Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1951 en la catedral de Frisinga, comenzando su ministerio como coadjutor en una parroquia de Münich. En 1952 pasa al Seminario de Frisinga como profesor. En 1953 presenta su tesis doctoral sobre “Pueblo y Casa de Dios en la doctrina de la Iglesia de San Agustín”, y en 1957, bajo la dirección de Michael Schmaus, defendió su tesis para la habilitación a la libre docencia sobre “La teología de la historia en San Buenaventura”.

Desde entonces, San Agustín y San Buenaventura fueron sus guías en el camino teológico y espiritual. A San Agustín lo valora como un admirable poeta, pastor y pensador. Afirma que en sus obras se pueden encontrar todas las cimas y profundidades de lo humano, todas las pesquisas e indagaciones; por eso se le ha llamado: “el primer hombre moderno”.

A partir de 1952 hasta 1977 fue un ilustre profesor de Teología Fundamental y dogmática en varias universidades alemanas: Frisinga, Bonn, Münster, Tubinga y Ratisbona.

“Desde el principio me entusiasmaban las discusiones de todo tipo: las cuestiones relacionadas con la religión desde el punto de vista racional”, afirma. Por eso destacó en el Concilio Vaticano II por sus atinadas aportaciones siendo uno de los peritos más jóvenes que asistieron.

El 25 de marzo de 1977 es nombrado por Pablo VI arzobispo de Münich- Frisinga y Cardenal el 27 de junio del mismo año. Abandona así sus tareas docentes. Juan Pablo II lo llama a Roma el 25 de noviembre de 1981 para asumir el cargo de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde trabajó casi 25 años, siendo en estos años el más cercano colaborador del Papa.

II. Pensamiento

Es autor de más de 600 artículos de teología y de dos centenares de libros. Su Bagaje cultural es amplísimo: latín y griego, música y liturgia, buena literatura y teorías científicas, San Agustín y San Buenaventura, el personalismo y el existencialismo, la Biblia, los Padres y la Historia, así como un gran entusiasmo por el valor de la razón y de la dimensión apologética de la Teología.

1. Defensor de la razón

Se puede afirmar que la clave interpretativa del pensamiento de Benedicto XVI es la racionalidad de la fe cristiana: “parte integrante de la fe es ser razonable; al mismo tiempo, la razón necesita de la fe para ser ella misma”.

Benedicto XVI reconoce que sin Dios, el mundo no puede ser iluminado, pero para que se pueda llevar a cabo esa misión, se requiere también una total lucidez y un pleno y consiente uso de la razón.

La fe no es enemiga de la razón, sino abogada de su grandeza. Allí donde fe y razón se separan, enferman las dos: la razón se vuelve fría y cruel al no haber nada por encima de ella, mientras la fe se limita a ser tan solo una religiosidad enfermiza.

Todo nos ha sido dado por Dios. De Él, como fuente originaria, brota lo verdadero, lo bueno y lo bello. El Papa propone una síntesis entre razón, fe y vida. Es así como se logra la verdadera religión.

Se dice que la primera encíclica de un Papa es programática, pero las tres primeras de Benedicto XVI recogen su pensamiento más fundamental por lo que constituyen su verdadero programa: Dios es Amor, Deus Caritas Est (2005); Salvados en la Esperanza, Spe Salvi (2007) y La Caridad en la Verdad, Caritas in Veritate (2009).

2. El Papa del Amor

“Dios es amor y el encuentro con Él es la única respuesta a las inquietudes del corazón humano”.

¿Es posible amar a Dios? ¿Puede el amor ser algo obligado? ¿No es un sentimiento que se tiene o no se tiene? El Papa responde: sí, podemos amar a Dios, dado que Él ha entrado y entra en nuestra vida. Nos sale al paso de cada uno de nosotros: en los sacramentos a través de los cuales actúa en nuestra existencia; con la fe de la Iglesia, a través de la cual se dirige a nosotros; haciéndonos encontrar hombres, tocados por Él, que nos trasmiten su luz; con las disposiciones a través de las cuales interviene en nuestra vida; también con los signos de la creación que nos ha regalado.

No sólo nos ha ofrecido el amor, ante todo lo ha vivido primero y toca a la puerta de nuestro corazón en muchos modos para suscitar nuestra respuesta de amor. El amor no es solamente un sentimiento, pertenecen a él también la voluntad y la inteligencia. Con su palabra, Dios se dirige a nuestra inteligencia, a nuestra voluntad y a nuestros sentimientos, de modo que podamos aprender a amarlo «con todo el corazón y con toda el alma». El amor, de hecho, no nos lo encontramos ya listo de repente, sino que madura; por así decirlo, nosotros podemos aprender lentamente a amar de modo que el amor comprometa todas nuestras fuerzas y nos abra el camino de una vida recta.

El saber y conocer nunca es sólo obra de la inteligencia, ya que el amor es en sí mismo principio de conocimiento. A Dios se lo conoce si se lo ama. Y en lo más profundo de los hombres queda siempre una última apertura interior a la verdad, al amor, a Dios.

 

3. El Papa de la Esperanza

Un elemento distintivo de los cristianos es el hecho de que ellos tienen un futuro, saben que su vida, en conjunto, no acaba en el vacío. El Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una vida nueva.

El Santo Padre explica que llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza. Sólo la gran “esperanza-certeza” nos asegura que, en medio de los problemas de esta vida, nos custodia siempre “el poder indestructible del Amor”.

Quien no conoce a Dios, aunque tenga múltiples esperanzas, en el fondo está sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene toda la vida. La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones solo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y nos sigue amando “hasta el extremo”, “hasta el total cumplimiento”. Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que sería propiamente vida.

3. El Papa de la verdad

“Sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente, porque sin verdad, la caridad deviene en mero sentimentalismo y el amor se convierte en un envoltorio vacío que se llena arbitrariamente…”

La verdad, abre y une el intelecto de los seres humanos en el logos del Amor: éste es el anuncio y el testimonio cristiano de la caridad.

Más allá de la justicia, el hombre tendrá siempre necesidad de amor, que es el único capaz de dar un alma a la justicia. En un mundo tan profundamente herido, como el que conocemos en nuestros días, esta afirmación no tiene necesidad de demostraciones. La justicia no hace nunca superfluo el amor.

El mundo espera el testimonio del amor cristiano que se inspira en la fe. En nuestro mundo con frecuencia tan oscuro, con este amor brilla la luz del Dios.

 

Osvaldo Moreno

Acerca de Osvaldo Moreno

Desde 1998 trabajo formalmente para la Iglesia. Considero un privilegio ejercer en un mismo trabajo mi profesión de comunicador y el llamado a la evangelización de todo bautizado. Desde niño mis padres me enseñaron a colaborar con la parroquia, a estar cerca de los sacerdotes. Ahora de casado y como miembro del Regnum Christi estoy seguro de que el trabajo y la unidad de los movimientos de laicos es una riqueza que puede contribuir de manera muy importante a la reconstrucción de una sociedad más justa y libre.
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