¿Y para qué comprar TODO un campo?

Un versículo precioso y real que puede ser que haya caído para muchos en un tópico es el de “tesoro escondido” cuando se habla de la vocación ¿Pero qué le vamos a hacer? es real… es como no decir “feliz cumpleaños” únicamente porque ya está muy dicho, la opción que nos queda es decirlo y escucharlo con todo su sentido, como actitud nueva.

El día 2 de febrero es el día de la vida consagrada y religiosa, y en muchas de las ciudades se procura tener una misa o algún otro encuentro multitudinario. Yo soy consagrada y no deja de impresionarme y conmoverme el panorama tan variopinto, o como se dice en México lindo y querido, “de chile, mole y de manteca”, es decir, hábitos de todos los colores y sabores, monjas, monjes, sacerdotes de congregaciones religiosas y consagradas (os) de los nuevos y variadísimos institutos y familias religiosas. En fin, todo un evento digno de verse y mejor aún, de vivirse.

Y la relación entre los párrafos anteriores es que en estos días, me he topado “casualmente” con el pasaje de San Mateo capítulo 13, versículos 44 al 52 que nos habla de aquel que se encuentra un tesoro escondido, luego vende todo lo que tiene y compra aquel campo.

Sin duda que habré meditado en este evangelio varias veces, pero a penas en estos días he pesando…¿y para qué comprar TODO el campo? ¿porqué no solo comprar el tesoro? Y quizás mis pensamientos van por estos derroteros por los momentos que mi querida familia religiosa atraviesa, por pruebas nada sencillas en las que nos acompaña la Iglesia (punto que a mi me llena de esperanza), pero en el que la sensibilidad no deja de escocerse y hasta desgarrarse ante la confusión y dolor de personas que nos son tan queridas y cercanas. Y hago aquí esta relación, claro… qué “fácil” me hubiese sido recibir el tesoro de la vocación sin “el lío” que puede significar “ahora” todo el campo, campo en el que me encuentro con muchos otros tesoros, también con piedras, con trigo y cizaña… y ya lo he comprado, es MI campo, no me quiero ni puedo desentender de él.

Recuerdo, repaso mi propia historia, la trayectoria que he seguido frente a este tesoro encontrado a los 16 años y desenterrado casi a los 20… Recuerdo que el campo me pareció precioso y perfecto. Y ahora el campo me parece aún más precioso por que no es perfecto… y yo tampoco lo soy y Dios me considera su tesoro. Perfecto (sin defecto solo Dios) y precioso (considerado con gran valor) todo lo que Él me da. Sigo estando aquí, veo mi campo y reconozco que he desterrado muchos tesoros más, que otros no fue necesario sacar de las profundidades sino que están a la vista de todos, que más de una vez alguien ha tenido la bondad y paciencia de desenterrarme a mi, porque me consideró con los ojos de Dios.

El campo me ha resultado algo escarpado en momentos, pero nunca estéril. Todo lo que he dado en este campo se me ha regresado en mayor “plusvalía” para ese tesoro de mi vocación, ayudándome a centrarme más y más en la persona de Cristo, quien me da el tesoro, pues yo SOY de Cristo, no del tesoro, y el campo, todo campo, es un lugar de paso, de encuentro, y si en encuentro se ha dado, bendito sea el campo, y miraré cada piedra, cada árbol como algo lleno de recuerdos que han formado mi vida, sabré guiarme por esos accidentes del terreno para saber qué partes son más elevadas, cuáles más resbalosas, conozco mi campo y termino con un versículo del antiguo testamento, del salmo 15: “me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad”.

“Que mi Amado es para mí, y yo soy para mi Amado”. Santa Teresa de Ávila

SALMO 15
1 Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
2 yo digo al Señor: “Tú eres mi bien”.
3 Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.

4 Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
yo no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.
5 El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano:
6 me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.

7 Bendeciré al Señor que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
8 Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
9 Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena:
10 porque no me entregarás a la muerte
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
11 Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.

Paulina Nuñez @entreotrasideas

Acerca de Paulina Nuñez @entreotrasideas

Soy Paulina Núñez Jiménez, de Guaymas (México), fui colaboradora en Cozumel, me consagré en 1999, realicé mi formación en Monterrey, he trabajado apostólicamente en Mérida y Monterrey, apoyando en secciones de jóvenes y centros estudiantiles. Soy licenciada en Educación y Desarrollo por la Anáhuac y tengo el título de Experto Universitario en Creatividad y Valores. He trabajado en la oficina de comunicación del Regnum Christi en México, actualmente formo parte de la oficina de comunicación del RC en España y soy formadora en el Colegio Mayor de la Universidad Francisco de Vitoria en Madrid (España). @entreotrasideas
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