El redil que he transitado por 30 años

Mi responsable de equipo me recordó que el 30 de abril es el 30º aniversario de mi adhesión al Movimiento Regnum Christi. Es imposible compartir en este espacio mi experiencia, principalmente porque no quiero centrarme en mí, sino en el don tan maravilloso de poder participar en este Movimiento de la Iglesia, que busca extender el Reino de Cristo, en todos y en todo.

Lo que más nos cuesta como personas, especialmente durante la juventud, es dejar a un lado nuestro parecer, nuestra opinión de cómo, cuándo y por qué se deben hacer las cosas. Con los años, y lo bueno y lo malo que necesariamente acarrean, esta dificultad se acentúa, porque ahora hay desconfianza, temor, de que las personas nos desilusionen, que se nos manipule o se «aprovechen» de nuestra supuesta bondad. El tiempo inexorablemente sigue su marcha y la dificultad sigue, porque el espíritu de dar desinteresadamente se va cansando y ahora se quiere «aprovechar» más la vida, que ya está más cerca de final que del principio. Resumiendo, siempre nuestro egoísmo y soberbia nos estimulan a salir del camino y de la verdad señalada por Dios en su Evangelio, para alcanzar nuestra auténtica realización como personas, en el aquí y en el ahora de nuestra vida… y en la eternidad.

Por eso es necesario que sigamos al Buen Pastor, que nos conoce y nos llama a cada quien por nuestro nombre. Porque nos ama, nos acoge, nos cura y nos señala el camino a seguir, la puerta de la fe por donde podemos encontrar la felicidad. Camino que no es fácil recorrer, por eso cuanto ayuda el que haya un redil que nos auxilie y de medios para mantenernos en el sendero correcto. El Regnum Christi es ese redil por el que Cristo, el buen Pastor, me ha conducido durante todos estos años. ¿Por qué este y no otro? Providencia de Dios. ¿Qué hubiera sido mejor, éste o aquello? Si pudiera regresar estos años, con gran júbilo y alegría, volvería a decir «Sí» a Cristo, pero con un sí más pleno y responsable, porque ahora ya tengo la certeza que: « Me toca a mí, de mí depende, el que tus palabras, Señor, no se pierdan.  Me toca a mí el que tu mensaje de salvación llegue a todos los hombres. Me toca a mí vivir de tal manera tu palabra que, cuantos me vean, den gloria a Dios y se sientan impulsados por tu gracia a participar de mi fe y a dar testimonio vivo de ella» (Rito de adhesión).  

Como nos comparte Carola en su testimonio, donde describe a la gente normal que participa en el RegnumChristi, no es lo que he dado, sino lo que he recibido durante estos 30 años, por la infinita gratuidad del amor de Dios, lo que me da la certeza que este es el camino que, a pesar de mis manos sucias, de mi debilidad y resistencia, me da los medios que me pueden llevar a dejarme transformar por Cristo en el amor.

Así que ¡ánimo!, a toda mi familia del Regnum Christi, sigamos con mucho entusiasmo en lo que a cada uno nos toca, porque ahora, especialmente, depende de nosotros el que el Regnum Christi siga creciendo y multiplicando su misión de evangelización. Un especial agradecimiento a mis formadores, a mi director espiritual y directores en el apostolado, a mis compañeras de equipo y de apostolado, a tantas personas santas que diariamente me edifican con su testimonio de vida y entrega a Dios.

Acerca de Graciela Garza de Madero

Esposa, mamá de cuatro, suegra de tres y ¡feliz abuela de seis niñas! Miembro de la gran familia del Regnum Christi desde hace más de treinta años. He tenido el privilegio de participar en diversos proyectos como el Centro de formación integral a distancia (CEFID), Núcleos de vida Cristiana y Misión multimedia. Actualmente colaboro en el Centro de Recursos del Regnum Christi y en el Centro de estudios familiares y sociales (CEFAS).
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