El día de las madres

En este día, creado por la mercadotecnia, para festejar a las madres, quiero felicitar a todas las madres, biológicas y espirituales. Que Dios las siga ayudando para ser las santas que están llamadas a ser. Santas que hacen de sus hijos, propios o espirituales, otros santos. ¡Qué hermosa misión! Pero, también, que responsabilidad.

Y esta gran responsabilidad, como cualquier otra, para cumplirla conviene, como primer paso, tomar conciencia de ella. Saber que es algo que tenemos que hacer, porque si ni siquiera lo sabemos, ¿cómo se puede cumplir?

Si, nuestra responsabilidad como madres es ante todo guiar, guardar y proteger la vida y la vocación de cada uno de nuestros hijos. Lo relacionado con la vida, generalmente están claras las responsabilidades: salud, educación, esparcimiento, estabilidad emocional, familiar, social, etc. Pero eso de la vocación, como que no es algo que se tenga ordinariamente presente en nuestro check list.

¿Qué es una vocación? La palabra viene del latín vocare = llamar, por lo que una vocación es un llamado. Toda persona tiene una vocación, un llamado, pues Dios, que ha creado a todas las personas, a todas les ha dado talentos y habilidades particulares. A unos cinco, a otros dos o uno, pero a todos les llama a aprovechar y hacer rendir los dones recibidos, porque tendrán que rendir cuentas algún día.

Para muchos, su llamado para multiplicar esos talentos será en el matrimonio, pero otros serán escogidos por Dios para una vida consagrada a Él. Los padres de familia no son los que definen qué llamado es el que quieren o conviene que tengan sus hijos. ¡NO! Esa no es nuestra misión ni responsabilidad.

Nuestro compromiso es que nuestros hijos conozcan y experimenten una continua e íntima relación con Cristo nuestro Señor. Porque nos interesa, y es nuestra primera responsabilidad, que conozcan, vivan y trasmitan el amor. Exhortarles a no tener miedo a lo que Dios puede pedir, siempre será para nuestro bien, porque Dios es un Padre misericordioso que quiere colmar nuestra vida de amor.

Sabiendo que es Palabra de Dios el que «cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna», hay que ser dóciles, también como padres, para aceptar,  si se presenta el llamado a una vida consagrada, sabiendo además que «no todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado… El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba».

Es difícil para cualquier persona seguir el llamado, a cualquier vocación, pero más la vocación a la vida consagrada, porque implica una renuncia total a muchas cosas que por nuestra cultura, erróneamente, consideramos fuente de felicidad. Por eso creo que como madres no hay que agregar más obstáculos a la vocación de los hijos.

¿Cómo saber si un hijo o hija es llamado a la vida consagrada? No es algo que nos corresponda saber, cada quien debe resolver el problema por sí mismo. Lo único que nos toca es impulsar, tanto en nuestros hijos como en nuestra propia vida, el estar siempre abiertos a cumplir la voluntad de Dios. A saber responder como María, «hágase en mi según tu Palabra». El qué vocación, cuándo o cómo, es asunto de Dios, no nuestro.  Sólo recordar que «el primer y más natural lugar donde las flores del santuario deberían crecer y florecer casi espontáneamente, sigue siendo casi siempre la verdadera y muy cristiana familia» (Pio XI). La vocación a la vida consagrada a Dios es un privilegio, una bendición, porque «la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies».

Por eso hoy te quiero invitar, especialmente si eres madre de familia, a ver el video Dear 17 years old me! (Está en español). El video está en el sitio whynotpriest, estoy segura que si tienes alguien más con quien compartirlo.

 

Acerca de Graciela Garza de Madero

Esposa, mamá de cuatro, suegra de tres y ¡feliz abuela de seis niñas! Miembro de la gran familia del Regnum Christi desde hace más de treinta años. He tenido el privilegio de participar en diversos proyectos como el Centro de formación integral a distancia (CEFID), Núcleos de vida Cristiana y Misión multimedia. Actualmente colaboro en el Centro de Recursos del Regnum Christi y en el Centro de estudios familiares y sociales (CEFAS).
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