¿Qué significa nuestro tradicional “¡Venga tu Reino!”? El Papa responde

En las palabras previas al rezo de la tradicional oración mariana del Ángelus del domingo 25 de noviembre, solemnidad de Cristo Rey del Universo, el Santo Padre recordó que “Toda la misión de Jesús y el contenido de su mensaje consisten en el anunciar el Reino de Dios y actuarlo en medio de los hombres con signos y prodigios” (la traducción es mía).

Podría decirse que en esa afirmación está también reflejada la misión de un miembro del Regnum Christi, de un legionario de Cristo (de eso trató también la reciente carta de nuestro director general). En cierta medida ese programa se recoge en la invocación que solemos hacer cuando decimos “¡Venga tu Reino”. Pero, qué significa esa invocación en el mente del Santo Padre.

Gracias a la jefa de prensa de la Legión de Cristo y el Regnum Christi en España, Amalia Casado, recupero y ofrezco un fragmento del libro “Jesús de Nazareth” donde Benedicto XVI explica el significado del “¡Venga tu Reino!”. No es muy largo y hoy es un buen día para releerlo:

“Con esta petición reconocemos en primer lugar la primacía de Dios: donde El no está, nada puede ser bueno. Donde no se ve a Dios, el hombre decae y decae también el mundo. En este sentido, el Señor nos dice: «Buscad ante todo el Reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura» (Mt 6,33). Con estas palabras se establece un orden de prioridades para el obrar humano, para nuestra actitud en la vida diaria.

(…) Con la petición «venga tu reino» (¡no el nuestro!), el Señor nos quiere llevar precisamente a este modo de orar y de establecer las prioridades de nuestro obrar. Lo primero y esencial es un corazón dócil, para que sea Dios quien reine y no nosotros. El Reino de Dios llega a través del corazón que escucha. Ese es su camino. Y por eso nosotros hemos de rezar siempre.

A partir del encuentro con Cristo esta petición asume un valor aún más profundo, se hace aún más concreta. Hemos visto que Jesús es el Reino de Dios en persona; donde El está, está el «Reino de Dios». Así, la petición de un corazón dócil se ha convertido en petición de la comunión con Jesucristo, la petición de que cada vez seamos más «uno» con Él (cf. Ga 3, 28). Es la petición del seguimiento verdadero, que se convierte en comunión y nos hace un solo cuerpo con Él.

(…) Rezar por el Reino de Dios significa decir a Jesús: ¡Déjanos ser tuyos, Señor! Empápanos, vive en nosotros; reúne en tu cuerpo a la humanidad dispersa para que en ti todo quede sometido a Dios y Tú puedas entregar el universo al Padre, para que «Dios sea todo para todos» (2 Co 15, 28).

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Jorge Enrique Mújica, LC

Acerca de Jorge Enrique Mújica, LC

Jorge Enrique Mújica, LC, es corresponsal en Roma de diferentes medios de comunicación digitales, analista de comunicación en ZENIT News Agency y editor de Análisis y Actualidad Magazine. En Twitter: @web_pastor
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