H. Javier Gaxiola: un camino a la felicidad que pasó por la decepción y el enojo

«Cada ser humano es un universo». Escuché esta frase hace poco y me parece una verdad tan grande como una catedral. Después de todo, no todos caminamos con los mismos zapatos puestos y las pisadas de uno son más fuertes que las de otros; unos sufren de una manera y otros de otra; uno ve mejor el camino y el de más allá le parece menos claro. Lo dicho: cada uno es un universo.

Fue esta frase la que me vino a la mente al conversar con el H. Javier Gaxiola, LC. Tuve la oportunidad de conocerle en Roma hace ya tres años y siempre recuerdo su alegría y entusiasmo. Ahora está en sus prácticas apostólicas y me enteré que hizo hace poco su profesión perpetua, cosa que me alegró mucho. Y fue con este buen gusto en el paladar que me lancé a pedirle que compartiera su experiencia con nosotros. Amablemente –como siempre– aceptó.

***

H. Javier, ¿cómo conoció usted la Legión de Cristo?

Nací en Hermosillo, Sonora (México) y conocí la congregación porque estudié en el Instituto Irlandés de ahí, con lo cual el contacto con la Legión fue algo con lo que crecí. Comencé a tener inquietudes vocacionales desde sexto de primaria, aunque nunca me decidí a entrar a la apostólica, en parte porque me quedaba lejos y también porque mis papás no se animaban a dejarme ir tan pequeño hasta Monterrey. Fue a los quince años, cursando tercero de secundaria, cuando sentí el llamado con más claridad en unas Megamisiones con mis amigos. No me quedó duda: Dios me quería de sacerdote legionario.

Entonces, ¿sí entró en la apostólica después de todo?

Sí, fui al cursillo de verano de la apostólica en Monterrey y comencé esta aventura. Estuve ahí durante un año.

Después de esto, tengo entendido que su recorrido ha sido de mucho viaje…

Di el salto a Europa, pues me tocó hacer mi noviciado en Alemania. Después estudié mis estudios humanísticos en Salamanca (España) y finalmente llegué a Roma para estudiar filosofía. Al terminar mis estudios filosóficos, llegué a la ciudad de Chihuahua, en donde llevo tres años realizando mi trabajo en prácticas apostólicas como prefecto general de disciplina del colegio Everest-Alpes y encargado del Ecyd masculino de la localidad.

El torbellino que hemos vivido este último período le tocó particularmente fuerte durante esta estancia en Chihuahua. ¿Cómo ha vivido usted todo esto?

Han sido años de muchas emociones. Describiría mi experiencia como un proceso. Primero sorpresa, luego confusión, decepción y enojo. No precisamente virtudes cristianas. Pero Dios fue moldeando mi corazón y permitiendo que viviera experiencias que me sacaron de mí mismo y me hicieron ver con claridad varios puntos fundamentales que me han fortalecido en estos años.

¿Nos podría compartir estos puntos que le han fortalecido, si es posible?

Claro, con gusto. El primero es que la Legión es una obra de Dios. El segundo es que Dios me llamó a la Legión en un momento difícil, y que mi mejor aportación en este proceso institucional para renovarla y purificarla debe ser mi santidad.

Desde su propia experiencia, ¿qué recomendaría a los que están pasando momentos de duda o de dificultad por la situación institucional?

Creo que los legionarios han vivido cada uno un proceso difícil y distinto, pero ahora cada vez más confluimos en un mismo ideal que es Cristo y la salvación de las almas viviendo nuestro carisma con entusiasmo. Es lo que el Papa espera de nosotros y por supuesto Dios… ¡no podemos fallarle!

¿Cuáles serían sus expectativas personales para estos años?

Dado que me encuentro en mi último año de prácticas, mis proyectos para el futuro los dejaré en manos de quien venga a tomar mi lugar. Pero independientemente de las actividades que hemos podido hacer y que gracias a Dios han sido muchas, creo que mi principal objetivo es que los adolescentes con quienes entro en contacto se encuentren con Dios y se convenzan de tal modo que se vuelvan apóstoles apasionados de Cristo, con una conciencia bien formada y una responsabilidad social grande. Tenemos clubes en cinco ciudades del estado de Chihuahua y gracias a Dios hay muy buena respuesta. Mucha gente agradece a Dios la vocación al Movimiento, pues ha cambiado sus vidas.

¡Qué bendición todo lo que Dios hace a través de usted, hermano!

Soy profundamente feliz de saberme instrumento y ver actuar la gracia de Dios en tantos corazones. Sí, no puedo pedir más.

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3 respuestas a H. Javier Gaxiola: un camino a la felicidad que pasó por la decepción y el enojo

  1. Pupy De la Ree dijo:

    Gracias querido Javier por tu generoso corazón, por tu presencia fuerte y decidida para trabajar por el Reino de Dios. Tú sabes mi encomienda en tus oraciones, yo sigo orando por tu perseverancia. DIOS Nuestro Señor ha hecho cosas maravillosas en tu vida y tú libre, feliz y generoso le has dicho siempre que SI.
    Te mando mi cercanía en un abrazo y mi bendición.

    Tu tía Pupy.

  2. Jorge dijo:

    Felicidades al hermano Javier por su transparencia. Todos hemos pasado por momentos difíciles estos años. No está solo en esos sentimientos. Pero el camino de renovación va dando frutos. Yo también lo veo en mi vida, la de mi esposa y la de mis hijos. El Regnum Christi ha sido un regalo para nuestra vida.

  3. Silvia dijo:

    Gracias Hermano Javier por su testimonio de entrega y perseverancia, la realidad es que el Regnum Christi ha sido un medio para conocer, amar y transmitir a Cristo. Dios toma nuestras debilidades y nos hace instrumentos en los apostolados para llegar a mucha gente y transformar corazones. Es un reglo de Dios, una obra solo de Dios.

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