“Fumata Bianca”, aliento de esperanza

Por Gerardo de Jesús Buitrago, L.C.

Miércoles 13 de marzo de 2013. 7:07 pm hora de Roma. El humo blanco comienza a salir de aquella chimenea exhalando esperanza. El color grisáceo se tornó en blanco, un blanco que no dejaba lugar a dudas.

El acuerdo de los purpurados ya tenía nombre y apellido. Los gritos de júbilo se alzaron unánimes en la plaza de San Pedro y comenzó la cuenta regresiva para ver el rostro del hombre que guiará nuestros pasos en la santidad.

La emoción del corazón fue calentando el cuerpo y el corazón de todos los que nos encontrábamos ahí. El frio provocado por la lluvia parecía tener poca importancia. Y es que el fuego que enciende la fe y alimenta la esperanza engendra el calor de la caridad. Me parece que nunca encontraremos palabras para describir las emociones que inundan poco a poco el alma que se encuentra a la espera, no de un hombre, ni de un líder (aunque lo sea), sino de un padre.

¿Cómo podemos llamar ese sentimiento… que quizás ni siquiera es sentimiento? Yo lo llamo esperanza. La carrera que, cientos de hombres y mujeres emprendieron al recibir la noticia, no es una euforia patológica. Es el deseo de encontrar un padre, un guía de un punto al que se puedan referir. La fuerza de sus pasos estaba avivada por la necesidad de su corazón.

Estuve en sobre la “Columnata de San Pedro” en el conocido “Brazo de Carlomagno” junto a otros hermanos legionarios. Ahí, a unos metros del balcón en el que el nuevo Papa pronunciaría sus primeras palabras, daba a la noche unos colores especiales. El ambiente de familia que se respiraba era conmovedor. Con cada segundo que pasaba, la emoción iba en aumento y encontrábamos menos palabras para describir el momento histórico que estábamos viviendo. Me he dado cuenta que la fe, la esperanza y el amor no hablan nuestro idioma; es un idioma que entendemos con el corazón.

Con el temblar de las cortinas y el pesado abrirse de las puertas de cristal de la Logia de las bendiciones, apareció ese rostro bondadoso que, con su sencillo y calido saludo, nos enseñó que esa esperanza que exhalaba la chimenea de la Sixtina y que respiraban nuestros corazones tiene un origen: Dios Nuestro Señor, que anima a sus hijos dándoles un padre lleno de amor.

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Una respuesta a “Fumata Bianca”, aliento de esperanza

  1. Agustin R. Castro dijo:

    (B) Luego que estamos allí, en medio del río del Espíritu, dice: ”Ora a tu Padre”, habla con El allí en lo secreto, es donde podemos abrir nuestro corazón, hablar espontáneamente como nos vayan saliendo las palabras de nuestro corazón y expresar como nos sentimos con toda confianza. Porque Dios se encuentra allí… en el lugar secreto, como una persona más real que cualquier persona física. Así que debemos ser muy sinceros y aún confiarle las cosas que no nos atreveríamos a decirle a nadie… El nos garantiza guardar nuestros secretos. Podemos hablar con confianza, por momentos llorar, o tal vez descargar nuestras frustraciones contándole como nos sentimos… contarle todo, no importan las palabras. No hay fórmulas, sólo hablarle con el corazón sincero, contricto y humillado a él. A medida que lo hacemos sentiremos que una gran carga se va saliendo de nosotros y que la paz de Dios comienza a inundar nuestro corazón. Iremos pasando por momentos alternativos en nuestras emociones; lloraremos pero también reiremos, sentiremos paz, gozo, alegria y le daremos gracias. Por momentos nos quedamos en silencio para poder escucharle a El, su voz. Orar no es un monólogo sino un diálogo, donde Él nos susurra por el Espíritu Santo sus palabras de ánimo y consuelo. La mayoría de las veces serán textos bíblicos que nos traerá a la memoria, o nos llevará a buscarlos en la Biblia, que siempre debemos tener con nosotros en todo tiempo, especialmente y mayormente aun en la oracion. Así que recuerda lo que debes llevar contigo a tu aposento privado: La Biblia, para leer antes y despues de orar ó consultar mientras oras. Cuaderno y lápiz, para anotar tus peticiones y lo que el Espíritu Santo te hablare o revele, cuando ores, converses, dialogues con Dios.

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