La desarmante sencillez del Papa Francisco

Por el P. Benjamín Clariond, L.C.

No acaban las sorpresas en el Vaticano. El Papa Benedicto XVI presenta su renuncia. Los cardenales eligen por primera vez un Papa de América Latina, por primera vez un Papa jesuita y por primera vez se llama un Papa Francisco. Aun después de la primera emoción de la fumata blanca y del Habemus Papam, el nuevo sucesor de Pedro ha ido conquistándonos a todos.

¿Y qué me ha cautivado más? Sobre todo su desarmante sencillez. Nos saludó como un papá a sus hijos desde la logia de las bendiciones de la Basílica de San Pedro y nos pidió que rezáramos por él. Lo hemos visto en el autobús como los demás cardenales. Me ha encantado que lo primero que hizo fue llevar un ramo de flores a la Virgen María. Y me ha permitido ver su gran humanidad el que haya ido a pagar la cuenta y recoger sus cosas personalmente antes de mudarse al Vaticano.

El Papa Francisco contaba desde el primer momento con mi adhesión incondicional y mi cariño, como Vicario de Cristo y sucesor del apóstol Pedro. Contaba con mi obediencia porque es mi obispo: tengo la dicha enorme de formar parte del presbiterio de la diócesis de Roma. Pero no deja de impresionarme el cariño con el que se dirige a todos. Me hizo recordar a Juan XXIII en su modo de hablar cuando nos deseó las buenas noches y nos pidió ir a descansar.

Un amigo periodista me preguntaba si el hecho de que el Papa fuera jesuita significaba algo, que si no me preocupaba que hubiera tanta novedad. La Compañía de Jesús ha dado grandes hombres a la Iglesia y lo que San Ignacio más buscaba era hacer las cosas para mayor gloria de Dios. Si el Card. Bergoglio aceptó esta pesada cruz, no ha sido por otro motivo que para obedecer y seguir mejor a Jesucristo y amar y servir a la Iglesia. Ya alguno ha empezado a buscarle cosas que reprocharle en su pasado –como acusaron siempre al Papa Benedicto XVI de haber sido afiliado, por la fuerza, a las juventudes nazistas–, pero entre más se busca más salen a la luz anécdotas y vivencias que hacen brillar su rectitud, austeridad, amor sincero por los pobres, su fidelidad a la verdad y su sencillez.

Ayer escuché su homilía estando yo en la plaza de San Pedro. Con qué humildad y con qué fuerza nos propone su programa: caminar en la presencia de Dios; construir sobre roca firma, que tiene su consistencia y que está viva; y confesar a Jesucristo crucificado. ¡Qué maravilla que nos diga que podemos caminar y construir todo lo que queramos, pero si no confesamos a Cristo crucificado, seríamos una ONG piadosa, pero no la Iglesia, la esposa de Jesucristo! Se saborea la continuidad con el magisterio de sus predecesores, asimilado y hecho vida.

Apenas llevamos dos días de pontificado, pero se antoja un tiempo muy prometedor para que las semillas que sembró el Concilio Vaticano II y que con tanto afán han cultivado Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI florezcan y den mucho fruto de santidad y autenticidad cristiana. Es hora de ser luz del mundo y sal de la tierra. Es hora de sentir la mirada misericordiosa de Jesús y experimentar cómo nos elige para evangelizar y hacerlo presente. Es hora de purificarnos y dejarnos transformar por el Espíritu Santo para que no aparezcamos tanto nosotros, sino que aparezca Cristo presente hoy en la Iglesia. Y estas actitudes se perciben –al menos yo las veo y me entusiasman– en el Papa Francisco.

¡Qué bendición la llegada de este nuevo Papa, que como el santo de Asís ayude al Señor a restaurar su Iglesia, que es santa y siempre necesitada de conversión!

Benjamín Clariond Domene LC

Acerca de Benjamín Clariond Domene LC

El P. Benjamín Clariond LC nació en Monterrey, México en 1973. Es licenciado en filosofía y licenciado en teología por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma. Ingresó a la Legión de Cristo en 1991. Hizo la profesión perpetua en 1999. Fue ordenado sacerdote en 2004. Actualmente es el director de la Oficina internacional de comunicación del Regnum Christi y de la Legión de Cristo. Reside en Roma, Italia.
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6 respuestas a La desarmante sencillez del Papa Francisco

  1. GLORIA dijo:

    Dios le bendiga siempre a lo largo de su jornada pastoral Francisco I como dice su nombre, un ejemplo de humildad.
    Como latinoamericanos nos sentimos orgullosos de tener un Papa latino al fin vamos a demostrar que Dios lo quizo así para demostrar que tenemos que luchar y poner en alto la religión católica.

  2. Luis dijo:

    Felicidades por este artículo sobre el Papa Francisco. Entre más lo conozco, más me entusiasma este Papa. Creo que hará mucho bien a la Iglesia y al mundo, y de paso a la Legión y al Regnum Christi.

  3. Solomon V. Hale dijo:

    El papa Benedicto XVI decidió que, tal como se hacía antes, las beatificaciones (con alguna excepción, como la de Juan Pablo II), las presidiera el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos , cargo que actualmente desempeña Angelo Amato S.D.B. En algunos casos, ha delegado en otros cardenales. En cualquier caso, el rito de beatificación se celebra -salvo excepciones- en la iglesia local más directamente vinculada con el nuevo beato. Entre las beatificaciones durante el Pontificado de Benedicto XVI destacan Mariana Cope de Molokai (1838-1918), Clemens August Graf von Galen , obispo de Münster (1933-1946 cardenal), Josep Tàpies y seis compañeros sacerdotes de la diócesis de Urgel , que murieron mártires en 1936, Carlos de Foucauld , José Anacleto González Flores y ocho compañeros mártires en México en 1927, Antonio Rosmini .

  4. Gerardo Fox dijo:

    y, en su primera aparición pública, elevó una oración por su antecesor, el papa emérito Benedicto XVI .

  5. Juliet Franks dijo:

    Se ha cumplido la dicha que dice que quien entra papa en el cónclave sale cardenal, ya que Bergoglio no entraba en los primeros puestos de las apuestas.

  6. Kerry Ray dijo:

    Ratzinger también prometió cuando se despidió de los cardenales “respeto incondicional y obediencia al nuevo papa”, por lo que todos los observadores vaticanos, conociendo su personalidad y discreción, aseguran que no habrá “interferencias”. El papa Ratzinger se encuentra bien de salud, no tiene ningún problema específico, solo los achaques típicos de la edad, según precisó recientemente Lombardi, saliendo al paso de las informaciones que aseguraban que se encuentra enfermo.

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