¿Por qué dejan el Regnum Christi algunas personas?

Una reflexión personal y cuatro propuestas
P. Benjamín Clariond LC

En estos años de purificación y renovación del Regnum Christi, mucho se ha dicho y discutido sobre su carisma, sobre su metodología apostólica, sobre su aportación a la vida de la Iglesia. Algunos sostienen que este Movimiento no contribuye a la espiritualidad cristiana como harían, en cambio, los jesuitas con los ejercicios espirituales, los salesianos son su pedagogía e interés por la juventud, los focolares con la búsqueda de la unidad y así las demás realidades eclesiales… Otros, en cambio, estamos convencidos de que, a pesar de nuestra difícil historia, aquí hemos encontrado un estilo de relación con Jesucristo que nos invita a colaborar con Él en su misión, a despertar en los demás la conciencia de su vocación de apóstoles, a establecer una relación de amistad estrecha con Él.

Con todo, hay un hecho innegable: muchos se han incorporado al Regnum Christi y también muchos, después de algunos años, lo dejan para buscar otras opciones, o simplemente optan por una vida cristiana más tranquila. Es verdad que son muchos más quienes perseveran hasta el final, con una mayor o menor participación, pero generalmente con una vinculación afectiva. Pero el hecho de que alguno se marche es algo que nos invita a hacer un examen de conciencia profundo.

He intentado hacer este análisis de nuestra situación. Comparto mis reflexiones estrictamente personales, que son inevitablemente limitadas y muy mejorables, y algunas sugerencias para colaborar mejor en el anuncio de Jesucristo a todos los hombres.

Se puede decir que el fenómeno que nos interesa se da también en la Legión de Cristo, que es parte del cuerpo del Regnum Christi. Dios nos bendice con muchos jóvenes que inician un camino de discernimiento vocacional, pero también hay quienes abandonan el camino al sacerdocio. Ciertamente, y poniendo entre paréntesis los últimos tres años -tan complicados y cargados de misterio- de nuestra historia, la Legión se mantiene dentro de los parámetros de perseverancia de las congregaciones religiosas en la Iglesia[1]. No se trata, pues, de una problemática exclusiva de los legionarios, pero, al igual que el resto de la Iglesia, nosotros también tenemos que llevarlo a la oración y a la reflexión personal y en común para encontrar respuestas desde Dios y descubrir “lo que el Espíritu dice a la Iglesia”[2] .

Los hechos de la vida del fundador ha dado una sacudida a la familia del Regnum Christi. Algunos se han sentido defraudados y engañados y han preferido servir al Señor por otro camino. De algunos tengo noticia y es consolador comprobar el bien que hacen a la Iglesia y a las personas con quienes comparten su ministerio. Con otros continúo una estrecha relación de amistad y compartimos juntos penas y alegrías; en muchas cosas estamos de acuerdo pero también respetamos y apreciamos nuestras diferencias.

Dejando de lado estos hechos que podríamos tildar de atípicos (y no por eso menos reales y graves), ¿por qué dejan el Regnum Christi algunas personas? Unos se marchan porque descubren que ésta no es su vocación, o porque encuentran el estilo de vida del Movimiento demasiado exigente o demasiado condescendiente para sus gustos. Me han dicho algunos que no encontraron la guía espiritual que esperaban hallar o que tuvieron un problema de relaciones humanas con un padre, una consagrada o un miembro de su equipo. También me he encontrado con quien, sobre todo al estrenar su vida matrimonial, encuentra especialmente difícil vivir su sexualidad según la doctrina católica y prefieren darse unas vacaciones.

Encontré también en México una señora –tristemente no creo que sea una excepción– que consideró seriamente dejar el Regnum Christi porque no encontró apoyo en algunas de sus compañeras ante una dificultad personal. Y un señor que disfruta del apostolado, pero se siente literalmente frustrado por el apego a ciertas ideas obsoletas que nadie quiere cambiar. Hay personas que se sienten que fueron usadas porque se les atendía mientras podían aportar algo y cuando tuvieron alguna dificultad se les dejó de buscar. No falta, tampoco, el joven que se escandaliza porque ve al que sería su responsable de equipo borracho en una fiesta y le parece que todos en el Movimiento son hipócritas…

Se trata de hechos reales que nos llaman a la conversión a todos los que formamos parte del Movimiento. No sólo a los legionarios y miembros consagrados, sino a todos los que, por el bautismo, estamos llamados a propagar la nueva vida que Cristo nos ha traído con su resurrección.

Ver estos hechos fríamente me lleva a pensar que la gente que deja el Regnum Christi no lo hace tanto por problemas de tipo teológico, sino más bien de orden metodológico [3]. Es decir, no es que dejen de creer en la presencia real de Cristo en la Eucaristía o en la virginidad de María o en la realidad del cuerpo místico. Lo que pasa es que quizás no logran profundizar en estas verdades para hacerlas vida o, sobre todo, no siempre la ven encarnada en nuestro vivir de cada día. No se van porque en el Regnum Christi se prediquen errores doctrinales o porque en la Legión se propaguen enseñanzas contrarias a la Iglesia, sino por problemas vivenciales o hasta existenciales. A veces, invitándoles a la unidad familiar, las mismas actividades del Movimiento pueden haber contribuido a que se disminuya la convivencia entre esposos, entre padres e hijos. No siempre encuentran respuestas a sus aspiraciones e inquietudes, ni hemos tenido la sensibilidad para darnos cuenta que éstas van cambiando a lo largo de la vida.

Me parece que otra fuente de desencanto puede surgir del proceso de revisión del Movimiento, sobre todo cuando éste puede convertirse en revisionismo a ultranza, en donde todo se cuestiona: desde el motivo del rezo de las letanías lauretanas al final del rosario hasta la actualidad de la práctica de la dirección espiritual. Hay que revisar y analizar muchas cosas, pero debemos evitar el peligro del que hablaba tanto el Cardenal Bergoglio: que la Iglesia se haga autorreferencial. O como le escribió Ignacio de Loyola al Cardenal Carafa, fundador de los teatinos: que estemos tan preocupados por nuestra vida interna que se nos olvide la misión que tenemos que cumplir en el mundo y que es la verdadera razón de nuestra existencia[4] .

Y ante este panorama, ¿podemos quedarnos lamentándonos por los errores y limitaciones del pasado? ¿En qué centrar nuestras limitadas fuerzas para colaborar con la gracia de Dios? ¿Cómo ayudar a los buenos católicos que se acercan al Regnum Christi a perseverar en el seguimiento de Cristo, más allá del entusiasmo de los primeros años y llevar una vida cristiana plena y feliz?

Creo que al Regnum Christi y la Legión le conviene centrar su atención en cuatro elementos prioritarios[5] si quieren ofrecer un servicio válido a la Iglesia y a los hombres y si desean que su renovación sea auténtica y ésta se propague:

1. Ayudar a que los miembros hagan una verdadera experiencia de Cristo.

Esto es una gracia que hay que pedir: que cada persona se encuentre con Él en la fe y que este encuentro les transforme la vida[6] . No podemos presuponer que quien llega al Movimiento conoce ya a Cristo personalmente. Si no hay un anuncio explícito de lo que Jesús ha hecho por ellos con su encarnación, muerte y resurrección, inevitablemente construiremos sobre arena. En un segundo momento vendrán las exigencias morales que serán aceptadas más como expresiones de esta amistad que brota del conocimiento, y no tanto como obligaciones incómodas que coartan la propia libertad.

En el ambiente secularizado en que vivimos, es relativamente sencillo optar por acciones en las que el encuentro con Cristo no es tan inmediato. Podemos dejar de lado, por la dificultad que presuponen, actividades como la dirección espiritual, los ejercicios espirituales, las horas eucarísticas, las misiones, los retiros, los cursillos de formación… Podríamos optar por apostolados meramente humanitarios y sociales, sin una verdadera evangelización. Pero al hacer eso, hipotecamos el futuro: no estamos ofreciendo un ambiente propicio para que la semilla del bautismo pueda desarrollarse en el corazón de cada persona. Se entretiene a las personas, hacen el bien, pero falta esa experiencia vital del Señor.

Lo vemos en el Evangelio: cuando alguien se encuentra con el Señor, entabla con Él una amistad inquebrantable que va más allá de nuestra fragilidad. Cristo se convierte en una presencia viva y amorosa, que exige una fidelidad y autenticidad gozosas a la propia vocación. Sólo con un encuentro personal con Cristo vivo se puede pensar en una verdadera autoformación y una autoconvicción: cada uno querrá darle gusto a Jesucristo.

Ultimadamente, y aunque sea legítimo querer ver crecer el Regnum Christi, no es para el Movimiento, que es sólo un medio, sino para Cristo que queremos ganar a las personas, para que Él pueda tocar más corazones. Y ahí está la piedra de toque de todo… Pero no es el único elemento, pues los esfuerzos se han de centrar en todas las dimensiones de la persona.

2. La experiencia de la caridad.

Personalmente creo que el Espíritu Santo ha suscitado los movimientos para responder a la creciente soledad e individualismo en los que se desenvuelve la vida de tantas personas. En las ciudades, incluso en una parroquia urbana, muchos no se conocen y experimentan la necesidad de ser acogidos fraternalmente en grupos más pequeños en donde sean alguien, en donde se les valore y aprecie. Necesitan encontrar lo que podríamos llamar relaciones interpersonales significativas.

Una persona se siente en casa cuando es acogida, respetada y amada con sus peculiaridades. Cuando descubre y acepta que puede aportar algo concreto a los demás. ¿Conocemos los nombres de nuestros compañeros de camino, su historia, sus intereses? ¿Somos capaces de llamarles simplemente para ver cómo están o cómo ha salido la operación de su esposa? ¿De “perder el tiempo” simplemente para acompañarle? ¿De pedir perdón si a alguien hemos juzgado u ofendido por nuestra falta de sensibilidad o interés? ¿De volver a entregar mi confianza a quien me ha defraudado?

He visto grupos del Regnum Christi y de otros movimientos que son ejemplares en este sentido: personas que se levantan para saludar a quien llega, que invitan a conversar y a compartir puntos de vista diversos, que primero preguntan cómo te encuentras antes de pedir algo… Pero también me he encontrado con otros en donde se revisa el atuendo de arriba abajo para ver si conviene saludar a quien llega, o en donde no se acepta que alguien pueda pensar diversamente… En unos y en otros sigue habiendo necesidad de conversión.

Que quede claro, éste no es un problema exclusivo del Regnum Christi. Se da en todo grupo cuyos miembros se vean afectados por el pecado original. Pero si el Movimiento quiere ser auténticamente cristiano, debe buscar crear, con la ayuda de la gracia, una comunidad de fe y amor, sin cerrarse nunca sobre sí mismo, sin conformarse con la propia comodidad, sin tener miedo a salir al encuentro de quien está alejado.

3. La formación en la fe.

La experiencia de Cristo y la vida de equipo o de comunidad son un fuerte sostén para la perseverancia en la propia identidad cristiana. Pero también hace falta echar raíces por el contacto asiduo con la Palabra de Dios, con los contenidos de la fe a través del catecismo y hasta de la teología. Sin esta guía segura, que se da por la predicación, la atención personal, la lectura, los cursos formativos, entre otros medios, el cristiano puede perder fácilmente el norte, zarandeado por cualquier moda o novedad[7]. Una buena formación teológica es una valiosa ayuda para enfrentar y encuadrar correctamente los problemas, las perplejidades y las sorpresas que la Providencia permite en nuestras vidas, tanto a nivel personal como institucional y social.

¿Qué tanto peso le damos a la catequesis en los colegios y universidades, a la calidad de las actividades formativas, a las conferencias, a la propia formación teológica y cultural[8]? ¿Es la predicación de la Palabra de Dios siempre nueva, que abre horizontes y despierta la sed de Dios en quien la escucha? ¿El Regnum Christi ofrece instrumentos para interpretar mejor las Escrituras bajo la guía del Magisterio y despierta el interés por hacerlo? ¿Propone elementos doctrinales para acompañar a una persona en las distintas etapas de su vida? Sería penoso conformarnos con la misma charla todos los años. Sería imperdonable que le diéramos a la mujer recién casada lo mismo que a la mujer madura. Pero es también apasionante ver cómo florecen los grupos del Regnum Christi cuando se comparte la doctrina católica de la manera y en la medida más apropiada para cada auditorio, cuando se les enseña a orar, cuando se les muestran los misterios de la fe. ¿Yo cómo atiendo este punto?

4. El impulso misionero.

El Regnum Christi no puede dedicarse a mantener espiritualmente atendido a un grupo de gente piadosa. En su misma entraña es decididamente misionero, dinámico, llamado a colaborar en la conquista de los corazones para Cristo y la extensión de su Reino en este mundo. No puede quedarse satisfecho con el status quo de una pastoral de conservación: debe ser levadura que fermente la masa[9].

Podemos tener la sensación de que ahora la prioridad es sólo consolidar nuestra vida interna, y tiene algo de verdad. Pero no podemos mirarnos permanentemente a nosotros mismos: sería hacernos autorreferenciales y poner al Regnum Christi al centro y no a Cristo y a las personas por quienes Él ha dado su vida. Debemos “levantar los ojos y ver los campos listos para la siega”[10] , pues las personas van por la vida sin haber conocido a Cristo, sin haber descubierto detrás de nuestra amistad y a través de ella al Señor. El mundo no se detiene y no podemos llegar tarde.

Nuestra preocupación mayor no puede ser cómo organizarnos mejor, sino cómo servimos mejor a las personas, cómo podemos ayudarlas a descubrir la acción del Espíritu Santo en sus almas que las invita a más amor y más entrega. Como podemos hacer presente la vida nueva que Jesucristo ha venido a traer a los hombres. Debemos ser audaces para no dejarnos llevar por modas momentáneas. A la vez, hay que cultivar la docilidad al Espíritu Santo para que se dé en nosotros una verdadera conversión pastoral[11].

Necesitamos optar, también, por introducir a quienes empiezan a recorrer los caminos del evangelio en apostolados que sean fáciles y que les den la satisfacción casi inmediata de haber hecho el bien. Es cierto, queremos hacer cosas grandes, pero no podemos quemar etapas ni adelantarnos al ritmo de Dios. Jesucristo primero encargó cosas relativamente fáciles a las doce y a los setenta y dos… luego los mandó al mundo entero. Debemos ser pacientes y buscar que cada bautizado descubra el gusto por el apostolado y por la entrega a los demás. Sobre todo, hay que darle tiempo y ocasión para que se encuentre con Cristo en la entrega a los pobres, a quien sufre, en quien necesita aliento y cariño, a quien no encuentra sentido para su vida… y entonces sí querrá hacer más por Él y buscará compartir este tesoro a más personas.

El análisis de las causas y las posibles recetas de solución al problema de la perseverancia en el Movimiento pueden continuar indefinidamente. En el fondo, creo que hay que acoger la historia de caída y de redención por donde el Señor nos va llevando, para aprender que el Regnum Christi es sólo de Él.

Ya hemos pedido perdón y nos hemos puesto a disposición para dialogar con quien así lo desee. Ya estamos corrigiendo lo que hay que corregir y esto es algo que va en profundidad, sin cambiar ni traicionar nuestra identidad. Esto no es tarea del Delegado, ni de los directores. Es un reto que requiere del esfuerzo de todo el cuerpo del Movimiento, de cada uno de sus miembros.

Confío que, si focalizamos nuestra acción en estos cuatro puntos, mucho más allá que en las técnicas y habilidades humanas, con la ayuda de Dios, mucha gente se sentirá en casa en el Regnum Christi y querrá permanecer con Cristo en él durante toda su vida.

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1 Cf. PARDILLA, A., I Religiosi, Ieri, Oggi e Domani, Editrice Rogate, Roma, 2007.

2 Apoc. 2,7.

3 Cf. CELAM, Documento Conclusivo de la Conferencia de Aparecida, San Pablo, Bogotá, 2007. n. 225. En adelante citado como Aparecida.

4 Cf. DE DÁLMASES, C., Il Padre Maestro Ignazio, Jaca Book, Milano, 21994. 144.

5 Cf. Aparecida, n. 226.

6 Cf. Benedicto XVI, Carta Encíclica Deus Caritas Est, n. 1.

7 Cf. Ef. 4, 14.

8 Cf. Aparecida, nn. 295-300 y 328-346.

9 Cf. Aparecida n. 370.

10 Jn. 4,35.

11 Cf. Aparecida n. 365-379.

Benjamín Clariond Domene LC

Acerca de Benjamín Clariond Domene LC

El P. Benjamín Clariond LC nació en Monterrey, México en 1973. Es licenciado en filosofía y licenciado en teología por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma. Ingresó a la Legión de Cristo en 1991. Hizo la profesión perpetua en 1999. Fue ordenado sacerdote en 2004. Actualmente es el director de la Oficina internacional de comunicación del Regnum Christi y de la Legión de Cristo. Reside en Roma, Italia.
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25 respuestas a ¿Por qué dejan el Regnum Christi algunas personas?

  1. Exclaustrado dijo:

    P. Benjamín: su descripción del Movimiento Regnum Christi no dista mucho de lo que sería el ideal de una parroquia, con la diferencia que mientras en el Movimiento se acoge y se busca “captar” a quien el mismo Movimiento, a través de sus miembros, decide, en las parroquias se acoge a todos sin distinciones

  2. Pax dijo:

    Juan Pablo II decía muy bien en Christifideles laici que la parroquia es la casa de todos, donde caben todos los carismas. Yo soy RC y mi experiencia es que el Movimiento busca servir a todos, pero no pretende tomar el lugar de la parroquia, sino ser uno más de los miembros de la familia parroquial, diocesana y de la Iglesia universal. No siempre se logra en realizar el ideal en la práctica, pero eso es lo que buscamos. No todos participan del carisma del Regnum Christi y tengo varios amigos que a través del Regnum Christi han llegado a otro carisma para realizar su misión en la Iglesia. Eso es servir a la comunión.

  3. Antuan dijo:

    El Movimiento es una vocación y como tal, efectivamente, no es para todos. Ojala realmente se empiece a cambiar ese vicio de estar ahí para los demás siempre y cuando me sirvan de algo o aporten algo y nos tratemos mas como familia y con la caridad que nuestro cristianismo y nuestro carisma nos marcan.

  4. Diana Lucía Benítez dijo:

    Me parece interesante y bueno dos cosas: la primera que es entender que de los errores humanos se aprende y Dios en su infinita misericordia perdona en el amor de verdad; y segundo, que nunca es tarde para volver a empezar y sobre todo aprender a amar cuando se conoce, esa es la invitación, porque Dios es amor, es regalo la cita biblica de 1 Corintios Capítulo 13, donde se nos describe la supremacía del amor.

    Dios les bendiga a todos!!!

  5. Ma. del Carmen dijo:

    El Movimiento es una vocaciòn, mi experiencia es: mi formaciòn se las debo a ellos y claro que la de mi familia tambièn. Han sido el pilar de mi familia, el Mov. es lo màximo me ha ayudado a salir de tantas angutias, me ha dado las armas para ser feliz y sobretodo la oportunidad de llevar a Cristo a muchas almas a traves de las misiones. Yo solo se que estoy super agradecida, y tanto sacerdote que he conocido, hombres con una vocaciòn maravillosa y las consagradas, hermosas. Siempre luchare por estar ahì. Gracias por todo y sigan siendo fieles como hasta ahora, los necesitamos.

  6. José Alberto Lesso dijo:

    P. Benjamín:
    Me parece muy interesante su reflexión, pero creo que le falta considerar algunos aspectos que me han comentado muchos exRC y que pues tiene su lógica.
    Primero: Durante muchos años las secciones se fueron llenando de miembros de clase media-alta o clase alta y los centros RC se convirtieron “poco a poco e inconscientemente” en un punto de reunión social, más que un punto de reunión espiritual. Es decir el vínculo no fue tan fuerte y al primer contratiempo muchos prefieren reunirse en otro lugar.
    Segundo: Muchos miembros están muy desilusionados por la forma como han sido tratados. ¿En qué sentido? Que en el momento en que dejaron de apoyar económicamente por X o por Y… la atención “personalizada” desapareció. Y se dieron cuenta de que “fueron usados” o como muchas veces se ha comentado “usufructuado”.
    Y eso ha mermado el ánimo en muchos miembros.

  7. Mirna dijo:

    Padre, gracias por estas reflexiones. Leyéndolas me doy cuenta de que alguna vez me he dejado llevar por estas cosas que menciona y que no me gustan de mí misma. No es algo que aprendí en el Movimiento, pero que tampoco he corregido participando. No he sabido cómo enfrentarlo… a lo mejor no me atrevo a verme en el espejo. Me sirve de examen de consiencia. Pero, sobre todo, gracias por no quedarse en enseñar las arrugas y errores y proponernos caminos para superarlo. Me gusta que afronte estas cosas difíciles con espíritu cristianocon una visión hacia el futuro para que esos fallos no se den más. El pasado no se puede cambiar. Pero mi presente sí está en mis manos y quiero volver a empezar. ¡Gracias, Regnum Christi! 🙂

  8. P. Rafael Pacaníns dijo:

    Muchas gracias por compartir su análisis, padre. Cristo, caridad, formación, apostolado.
    Confirmo sus palabras: “Ya estamos corrigiendo lo que hay que corregir”. Aún no acabamos, pero cada día veo un Movimiento más renovado y más de Cristo, gracias a Dios. Es algo muy conmovedor. Las lecciones recientes nos ayudan a optar cada día más por la humildad, por la gratitud, por la conversión.
    Que el Sagrado Corazón nos ayude a seguir adelante en este camino de amor con un corazón renovado, “semejante al suyo”.

  9. Exapostolico dijo:

    Es verdad que hay gente de clase alta en el Reino. Pero yo nunca me he sentido discriminado por no serlo. ¿No son las secciones del centro de Guadalajara unas de las más vivas, en donde estamos varios que pasamos por la apostólica y que no somos, precisamente, de mucho dinero? Yo creo que la clase social no te hace más voluble. Yo he tenido mis buenos momentos de Regnum Christi y mis malos momentos (y también de cristiano… deja tú el movimiento). Creo que lo importante es que el padre propone cosas para mejorar los errores del pasado. No creo que tengamos que lamernos las heridas toda la vida…

    ¡Arriba el Atlas!

  10. Exclaustrado dijo:

    Yo creo que tenemos que usar la palabra vocación con cuidado, en sentido estricto se refiere a la elección de estados de vida, la pertenencia al Movimiento Regnum Christi o a cualquier movimiento no es una elección de estado de vida, salvo, con sus matices, en la vida consagrada, por lo tanto, los movimientos sí son, en potencia, para todos, menos para los que han optado por un estado de vida incompatible con ellos, pero lo que define la pertenencia a ellos es acoger un carisma que se quiere compartir y potenciar, por eso la pregunta clave es ¿Cuál es el carisma? ¿Cómo se ha transmitido siendo el P. Maciel un hombre sin escrúpulos? ¿Y cómo realiza la institución concreta ese carisma que ha sido corrompido en su realización concreta por el fundador?

  11. P. Benjamín Clariond LC dijo:

    José Alberto, gracias por tu comentario y tomarte el tiempo de leer esto.

    Sobre el segundo punto, de hecho lo menciono en mi artículo y creo que estamos en la misma línea. Sobre el primero, puede ser que se dé en gente de clase alta, pero también conozco gente que no lo es y que ante las dificultades se “reúne en otra parte”. No tienen la exclusiva de la condición humana que Jesús describió en la parábola del sembrador. Donde se dé, creo que hay que enfrentar el problema con humildad y paciencia para que haya un seguimiento auténtico de Cristo. De hecho, las cuatro propuestas van encaminadas a corregir también esas experiencias negativas. No son perfectas y te agradezco mucho tus observaciones para ayudar a mejorarlas y, también, darle vueltas a otras cosas. Te pido una oración.

  12. Soy RC dijo:

    P. Benjamín, gracias por su reflexión. Fíjese que me llamó mucho la atención lo que el Card. De Paolis dijo durante la homilía en Roma en el congreso pasado: “Cuando contemplamos esta realidad en su conjunto, podemos percibir que se trata de una realidad hermosa, grande, que hace palidecer todas los dimes y diretes e incluso los pecados que pudieran haberse dado. Por desgracia, también en el Reino de Dios en este mundo se pueden encontrar también pecados; pero el Reino de Dios no se detiene para considerar el mal que hay, sino la gran riqueza del amor de Dios que nos perdona, nos acoge y nos permite reemprender el camino una y otra vez”.

    ¡Vamos, pues, hacia adelante! Construyendo y edificando. El pasado ya no nos pertenece y el futuro se va forjando con lo que estamos haciendo hoy.

  13. Luis dijo:

    Exclaustrado, si de verdad eres un legionario exclaustrado, cuentas con toda mi simpatía, comprensión y mis oraciones. SI estás discerniendo (y por tus preguntas parece que vas avanzado), ojalá pronto puedas tomar una decisión con paz. Si es sólo un alias, cuentas de todos modos con mis oraciones.

    Pero, ¿a qué viene la discusión sobre el carisma y el fundador? La Iglesia ha dicho que existe y hay que revisarlo (no se revisa lo que no existe). Y podríamos discutir hasta el infinito sobre el carisma… Este post no trata de esto. ¿Te parece que nos ciñamos al tema?

    Ahora sí. Mi post: Mi equipo tiene una edad promedio de 48. Nos juntamos. Pero algunos hemos ido perdiendo el entusiasmo. Creo que nos falta mucho de la 2a. y la 4a. propuestas. Sobre todo, como dice el Papa Francisco, hay que salir de nosotros mismos. Me impresiona como hoy, en el Corpus Christi, Jesús Eucaristía sale de la iglesias para recorrer nuestras calles. Y me lo llevo como tarea. Felicidades por el análisis, Padre, y por decir con humildad que no todo es color de rosa.

  14. Paulina Nuñez @entreotrasideas Paulina Núñez Jiménez dijo:

    Muy interesante, esto merece varias lecturas. Así de pronto, me parece una visión valiente y que busca ser sincera sobre un tema evidente, al que debemos saber dar las justas dimensiones. Las personas que salen porque ven que pueden vivir mejor su relación con Dios, o las que salen por sentirse defraudados, y varias posibles escenarios más. ¿Mi experiencia como consagrada? Veo y VIVO una mejoría notoria en la actitud y la manera de aceptar este hecho, con naturalidad, seguir las amistades, agradecer a quienes se han ido lo mucho que han hecho por Dios dentro del RC, agradecer a quienes se quedan… Tratar de ver desde Dios. Espero volver sobre este post y a este blog que tanto puede ayudarnos a todos.

  15. La Cuica dijo:

    En lo personal, me parece que tiene muchos puntos de vista valiosos y otros un poco tendenciosos. Decir que se deja el Movimiento por sentir que es demasiado exigente, o que es porque no se quiere vivir una sexualidad apegada a la Iglesia… serán casos específicos (como apunta el texto). Sin embargo, son este tipo de elementos los que llevan un excelente artículo a una lectura tendenciosa.

  16. Juan Lu dijo:

    Gracias, Padre, por estas reflexiones sencillas y que he podido entender fácilmente. Pido por todo el Regnum Christi en esta novena del Sagrado Corazón. Por favor, siga publicando. Habrá gente a la que no le guste. Pero hacer examen de conciencia hace siempre bien si nos vemos con los ojos de Dios, que son ojos de misericordia.

  17. P. Reuben dijo:

    Muchas gracias, P. Benjamín. Es comida para el corazón lo que escribe, y hay mucho por hacer según las cuatro áreas que usted mismo menciona. Gracias. Y gracias a Dios.

  18. Padre Benjamín:

    Buenísimo texto!

    Tuviste mucho respecto hacia los que han dejado a la Legión y el Regnum Christi por no ser su vocación (y que están firmes en el Señor, trabajando por Él en otras realidades eclesiales). Por otro lado, hay un grande número de gentes que se marcharon y, ahora, viven como “mundanos” (según el linguage del Apóstol San Pablo).

    Tu primer punto, Padre, es fantástico: La experiencia con Jesucristo, Dios vivo, con poder para Salvar! En este sentido, creo que firmemente que la Legión y el Regnum Christi necesitan preguntarse en cuales puntos pueden mejorar para que la gente no este en sus fileras por “posición social” o compatibilidad de “ideales”.

    Creo que hay revisar la cuestión del voluntarismo… Muchos que han dejado la Legión eran “ejemplares” cumplidores de normas y ahora… Mejor no decir en donde andan… (no cito nombres porque sería una tremenda falta de caridad). Les enseñaron que es así que se ama a Cristo…

    En realidad, el Cristianismo es el amor de Dios derramado en nuestros corazones (cf. Rm 5,5) mucho más que el cumplimiento de actos de piedad y normas disciplinares. Y el que ricibe ésto… Tenga sotana o no… Será siempre Cristiano!!!

    Gracias Padre

  19. P. Benjamín Clariond LC dijo:

    Fernando,

    Gracias por tu mensaje y también por tus reflexiones. He tratado de respetar siempre a quienes deciden seguir a Cristo por otro camino, sea cuales fueren los motivos. Y creo que así tiene que ser siempre, y que nunca dejemos de verlos como amigos y hermanos.

    Me parece importante también que nunca intentemos echarle la culpa a quien deja el Regnum Christi y, mucho menos, que le digamos que “no ama a Cristo”, o que “es egoísta”. Eso sería injusto, aunque a veces se haya dado. Creo que más bien nos da ocasión para analizar en qué fallamos nosotros, arrepentirnos de lo que haga falta, y pedir la gracia para reflejar mejor el rostro de Dios.

    Mi opinión, y es lo que he tratado de expresar en mi artículo, es que la mayor parte de las veces — y haciendo excepción de quien percibe en su conciencia que Dios le invita a llegar a él a través de otra realidad de la Iglesia — si alguien deja el Regnum Christi es porque no encontró ahí lo que buscaba, es porque no supimos darle lo que necesitaba. Es de eso que tenemos que convertirnos profundamente.

    Estoy convencido, como tú, que lo primero es crear espacios en los que la gente pueda recibir la gracia de encontrarse con Cristo. Y luego los demás puntos: el encuentro con los demás, el conocimiento y vivencia de la fe, el compartir la fe en el apostolado.

    Te pido una oración para que podamos vivir así todos, con mucho entusiasmo y confianza en el poder de Cristo, no en el nuestro. Que de verdad seamos ese “ejército en orden de batalla” que existe sólo para que Cristo reine en más corazones.

  20. Adriana Lorenzana dijo:

    Muchas Gracias P. Benjamín, por éste análisis en el que en varios punto me siento plenamente identificada. Hay muchas cosas por hacer, pero el primer paso ya lo dimos! de reconocer que hay cosas que cambiar, y de aquí surge todo lo demás. Y sin duda también varios puntos que ud. comenta, son propios de cualquier organización humana, no son exclusivos del RC.

    Yo creo, y sigo creyendo en la Legión y en el Regnum Christi, confío plenamente en esta renovación. Y sé que a pesar de todo lo pasado, seguirá haciendo el bien y dando el sentido a nuestra vida, un sentido de vida eterna, de amor por Cristo y por nuestros hermanos.

    Estoy por entrar a mi triduo de renovación la próxima semana, pero sepa qué este análisis me ha ayudado de mucho, lo reflexionaré y veré en qué puedo mejorar yo, para que todos nuestros hermanos en Cristo,se sientan como lo que somos. Una verdadera familia!

    Los encomiendo, . Que Dios lo Bendiga.

  21. Almudena dijo:

    No entendí por que una persona que deja el RC busca una vida más tranquila. Me parece que es un comentario discriminatorio; algo de lo que nos han acusado. Consideramos que somos lo mejor y los que no están con nosotros son de categoría inferior.

  22. Martin dijo:

    Almudena, hay gente (como yo), que hemos dejado el RC (al menos una temporada), para darnos unas vacaciones espirituales… una vida cristiana menos exigente (misa dominical…bueno, casi siempre…, algún otro rezo), sobre todo para dedicarme a mis cosas… También conozco gente que lo ha dejado porque le parece demasiado suave, poco exigente y van a buscar en otras espiritualidades. No creo que sea discriminatorio decir que esos casos existimos. No encuentro donde el artículo diga que el Regnum Christi es “lo máximo para todos”. Lo que me gustó es que nadie me echó en cara mi ausencia cuando decidí volver.

  23. Gabriela D. de Moller. dijo:

    Leí con mucho interés su artículo de porque las personas dejan al R. C., me pareció sumamente acertado, pero al mismo tiempo me puso a pensar en el otro lado de la moneda, es decir, porque nos quedamos los que hemos decidido seguir. Obviamente es solo mi punto de vista y no puedo generalizarlo, pero pensé que tal vez le guste saber el porqué.
    La primera razón es de orden sobrenatural, pero sinceramente creo, que Dios me quiere aquí, creo que el R. C. es una vocación y que es la mía.
    En orden más humano, aquí aprendí a conocer a Cristo y aprendí a conocerme a mí. Por primera vez fui consciente de que Dios es amor y que Dios me ama a mí, me ama como soy, con mis cualidades y defectos y me ama de manera incondicional. También aprendí que si bien no soy perfecta, si soy perfectible y el R. C., me ayudado en mi camino de ser mejor persona, de crecer como ser humano y como cristiano. He aprendido que Dios no es un sentimiento, pero sí es paz. Aprendí la importancia de la constancia en la vida de oración, aprendí de la importancia de darme, de ser generosa con los dones recibidos y a dar mi mayor tesoro a Cristo mismo.
    También el R.C. me ayudo a mantener a salvo mi matrimonio y a lidiar de manera positiva con la adolescencia de mis hijos, a ser mejor amiga. Aprendí a reconocer mis errores con sencillez.
    Aquí conocí a los legionarios, sacerdotes, que me ayudaron a mejorar mucho la imagen del sacerdocio, la mayoría empáticos y caritativos. Hoy G. a D., puedo decir que valoro mucho m[as el sacerdocio.
    Mi familia creció con mis amigas del R.C., verdaderas hermanas. En fin de seguro hay m[as razones, pero estas creo son las más importantes.

  24. Carmen dijo:

    Sigan adelante. Una pequeña anotación sobre todo para su discernimiento (bien aconsejado por el Papa Francisco en su carta del 19 de junio): Es habitual leer en ustedes “que somos un don para la Iglesia”, “lo que la Iglesia necesita” etc.

    Si cambian esa afirmación tan reiterada y, -que probablemente conduce a buscar falsas seguridades en ustedes mismos, sea de índole espiritual, material, o meramente existencial dentro del Cuerpo de la Iglesia-, por “La Iglesia es un don para mí” probablemente les ayudará bastante.

    Es el cambio de perspectiva, eliminar esa continua “autoreferencia” de la que nos habla el Papa Francisco.

    Y luego, los motivos por los que tantas personas hayan abandonado el Regnum Christi será tan variado y personal como la forma en que Dios conduce a cada quien, de forma tan variada y personal.

    Algo en lo que no estoy de acuerdo con usted es con esto: “me lleva a pensar que la gente que deja el Regnum Christi no lo hace tanto por problemas de tipo teológico, sino más bien de orden metodológico”. Probablemente la realidad sea más sencilla, y sea algo relacionado con la verdad, con la humildad, con la sinceridad como institución y sume las experiencias personales de cada uno.

    Con mi oración por ustedes, Carmen.

  25. benjamin ramirez dijo:

    saludos.
    padre me gustaria,tener su correo electronico
    saludos

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