Hay que comenzar por lo más elemental

(Ante la entrevista del Papa a las publicaciones jesuitas)

Por Miguel Esponda, L.C.

El Papa Francisco tiene bien claro qué es lo fundamental de la fe cristiana. En la entrevista concedida al padre Antonio Spadaro, SI, el pasado mes de agosto, el Papa ha recalcado que “el anuncio misionero se concentra en lo esencial, en lo necesario que, por otra parte es lo que más apasiona y atrae, es lo que hace arder el corazón”.

“La Iglesia –dice el Papa- a veces se ha dejado envolver en pequeñas cosas, en pequeños preceptos. Cuando lo más importante es el anuncio primero: ¡Jesucristo te ha salvado!”. Ya cuando era arzobispo de Buenos Aires, en una análoga entrevista, publicada en 2010 en un libro titulado “El Jesuita”, el Cardenal Bergoglio se expresaba con fuerza sobre este mismo tema:
“La Iglesia predica aquello que cree que es lo mejor para las personas, que las hace más plenas, más felices. Pero con frecuencia se produce un reduccionismo degradante. Me explico: lo importante de la prédica es el anuncio de Jesucristo, que en teología se llama el kerygma. Y que se sintetiza en que Jesucristo es Dios, se hizo hombre para salvarnos, vivió en el mundo como cualquiera de nosotros, padeció, murió, fue sepultado y resucitó. Eso es el kerygma, el anuncio de Cristo, que provoca estupor, lleva a la contemplación y a creer. (…) Cada uno tiene su manera de llegar a creer. La fe es el encuentro con Jesucristo.”

No se puede llegar a este reduccionismo degradante. La fe cristiana, la vida misma en Cristo Jesús, es mucho más que aceptar un conjunto de doctrinas, es mucho más que una serie de principios y conductas morales. Por eso, el Papa alerta sobre la búsqueda de “un nuevo equilibrio, porque de otra manera el edificio moral de la Iglesia corre peligro de caer como un castillo de naipes, de perderé la frescura y el perfume del Evangelio. La propuesta evangélica debe ser más sencilla, más profunda e irradiante. Solo de esta propuesta surgen luego las consecuencias morales”.

Se trata entonces de una jerarquía de valores en el anuncio misionero de la Iglesia. Primero el kerygma, después la catequesis. Primero el anuncio del amor salvífico de Dios, después la consecuencia moral y religiosa. “El mensaje evangélico no puede quedar reducido a algunos aspectos que, aun siendo importantes, no manifiestan ellos solos el corazón de la enseñanza de Jesús”.

Es lo que el Papa ha advertido como la mayor urgencia en la Iglesia: “una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles (…) ¡Qué inútil es preguntarle a un herido si tiene altos el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas. Y hablaremos luego del resto. Curar heridas, curar heridas… Y hay que comenzar por lo más elemental”.

No se puede invertir el orden. Primero lo primero. Años antes Bergoglio ya señalaba que:
“No se le presta atención al kerygma y se pasa a la catequesis, preferentemente al área moral. Basta escuchar algunas homilías, que deben ser kerygmáticas con algo de catequesis, pero que terminan siendo morales, a lo sumo catequéticas.(…). Que si esto se puede, que si aquello no se puede. Que si se es culpable, que si no se es culpable. Y entonces, relegamos el tesoro de Jesucristo vivo, el tesoro del Espíritu Santo en nuestros corazones, el tesoro de un proyecto de vida cristiana que tiene muchas otras implicancias más allá de las cuestiones sexuales”.

El anuncio del Amor de Jesús es lo que cura las heridas más profundas. El encuentro personal con Jesucristo vivo es lo que redime al hombre en toda su realidad. Esto es lo primero. No hay nada más sólido, profundo y seguro que este anuncio. Es el meollo del mensaje cristiano, la belleza del tesoro que la Iglesia, “Madre y Pastora”, está llamada a actualizar y compartir a todo hombre en todo periodo de la historia.

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Miguel Esponda nació en México en 1990. Ingresó al noviciado de la Legión de Cristo en 2008. Actualmente estudia filosofía en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum y reside en Roma.

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Una respuesta a Hay que comenzar por lo más elemental

  1. Jorge dijo:

    Miguel, qué buen artículo. Parece que has captado bien el pensamiento del Papa. No sabía qué pensar, sinceramente. Al leer los periódicos parecía que Francisco no sigue lo que la Iglesia enseña. Pero me has ayudado a entender lo que el Papa quiere decir. Es sabio este Santo Padre. Se nota que no ha estado encerrado en una oficina y que ha estado con la gente. Sabe lo que realmente necesitamos. Ojalá tú también seas un sacerdote así.

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