Un joven detrás del Papa

Por Miller Mazenett, L.C.

Después de la lectura de la entrevista que concedió el Papa Francisco al P. Antonio Spadaro queda la impresión de admirar entre líneas un espíritu lleno de juventud. Él se ve como un pecador al que Jesucristo ha “misericordiado” usando un neologismo suyo: “soy un pecador en quien el Señor ha puesto los ojos…”. El Papa ha experimentado que Jesucristo salva amando, y no amando en masa sino fijándose en cada uno, con una mirada que toca y configura lo más profundo del propio ser. De esta mirada surge un espíritu lleno de juventud, consecuencia directa del amor: apertura al futuro lleno de esperanza, audacia para lanzarse a objetivos exigentes, admiración por todo lo bueno, lo bello y lo verdadero.

Un espíritu joven siempre espera, no hay ningún rincón existencial del que no se pueda esperar algo. El Papa aclara que no le gusta hablar de optimismo como si fuera esperanza, porque expresa una actitud más bien psicológica. La esperanza es un don de Dios por el que se recibe la certeza para caminar a través de grandes dificultades a pesar de todo, incluso sufriendo. Por esta esperanza ve que la Iglesia irá siempre adelante. De las etiquetas de iglesias jóvenes y de iglesias viejas, él hace la síntesis y sabe que de unas viene la fuerza, de otras la sabiduría y esto es saludable para la nueva evangelización. Asimismo, sabe que Jesús va guiando cada uno de esos pasos de la Iglesia como madre que camina con sus hijos en sus noches oscuras, dialoga y se hace cercana. Vivir de esperanza es propio de los hombres de fe que caminaban dejando espacio a la acción de Dios. Por eso en su vida el Santo Padre se abre a la reflexión y el discernimiento, ve a las personas, ve los signos de los tiempos y sobre todo busca la unión con Dios. Caminar viendo a Dios que se manifiesta en todas las cosas, en el hoy de la vida.

La juventud espera todo y suele ser intrépida, audaz. En varios momentos de la entrevista encontramos vivencias que hablan de extremos y tensiones, propias de la necesidad de abrirse a los demás, abrirse al Otro, encontrarlo, encontrar a los demás y así encontrarse a sí mismo. Se habla de tensión, hay que vivir descentrados de sí mismos y teniendo a Cristo como horizonte, de este modo no nos cerramos, sino abrimos nuestro pensamiento ante esta realidad viva que nos va moviendo y configurando. Esperanza y audacia en seguir a Cristo sin temor a lo que nosotros estemos llamados a dar, a jugarnos la vida, a vivir ese vértigo de la entrega a un gran ideal. Expresión de una juventud audaz es el querer ir a las fronteras, a los límites pero sin domesticarlos, ir a los campos más difíciles y punteros, para llevar el evangelio, a las “encrucijadas ideológicas y trincheras sociales”. Pero lejos del triunfalismo –del cual él ya ha advertido en otras ocasiones– esta audacia, como la esperanza, nace de la fuente que es Dios. Cuando comenta la importancia de escuchar al Espíritu Santo, el Papa dice que hay que dar tiempo para discernir, aconsejarse, tomar decisiones prudentes pero esto no se contradice con el ser prontos para asumir con arrojo lo que el Espíritu Santo quiere poner en marcha ya, por eso afirma la importancia de la contemplación y la acción. Esta audacia explica tantas decisiones y modos de actuar de Su Santidad que nos han impactado por su frescura y espontaneidad. Es audaz dejándose guiar por el Espíritu Santo.

Un espíritu joven del Santo Padre que ve con esperanza la vida, que se lanza con audacia a colaborar con el Espíritu Santo finalmente se completa con el admirarse por todo lo bello, bueno y verdadero de la vida. Esta admiración del Santo Padre Francisco, algo tan propio de un espíritu joven, se percibe aquí y allá en sus expresiones de quien ve en todo la mano de Dios. En primer lugar habla de las personas, cuánta admiración hacia ellas cuando dice que hay una santidad de lo pequeño en aquellas acciones de todos los días de padres de familia, de religiosos fieles a su vida ordinaria, de aquella religiosa que le atendió en su enfermedad cuando joven, de su abuela y sus padres que han sido un ejemplo de fe viva. Ya al inicio comentaba que no era bueno con las masas que prefería fijarse en cada persona que veía y mirarle a los ojos, detenerse en una pequeña atención con cada uno. De esta actitud nace por ello la admiración ante las expresiones artísticas, aquellas que trasmiten los valores perennes de los hombres y sus vivencias más profundas. Autores como Dostoyevski, Manzoni y Holderlin en literatura, y pintores como Caravaggio y Chagall son muy apreciados por el Papa, son los que captan con sus plumas y pinceles lo que es el hombre y lo perpetúan en una obra de arte a través de la historia y al tener contacto con ellos de nuevo nos admiran. El Papa admirándose descubre en todo la posibilidad de belleza, por ello Dios está en la vida de cada uno, se puede y se debe buscar a Dios en toda vida humana y del mismo modo por ello la importancia de la creatividad como expresión de los dones de Dios a cada hombre.

Al concluir la entrevista lo que comenzó como una descripción del hombre pecador que se siente mirado por Dios y vive movido por este amor, concluye con una descripción de cómo el Santo Padre alimenta esa relación. Su oración vespertina de siete a ocho, consiste en preguntar y meditar qué puede hacer por Él, cómo quiere que actúe. De una mirada de amor, surge una mirada de un hombre joven en espíritu que sabe llevar al mundo un testimonio de esperanza, audacia y admiración ante la vida puesta en las manos de Dios.

*****

Miller Mazenett nació el 3 de marzo de 1984 en Bogotá, ingreso al noviciado en enero del 2002 tras dos años en el centro vocacional. Trabajó como profesor de humanidades en Brasil durante tres años. Hizo la profesión perpetua en 2013. Es licenciado en filosofía por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum y actualmente estudia teología en el mismo Ateneo.

Acerca de Autores varios

En esta sección publicamos textos selectos de otros autores que desean compartir sus reflexiones sobre temas relacionados con el carisma y la misión del Regnum Christi en la Iglesia. Las sugerencias se pueden enviar a (regnum@regnumchristi.org), junto con una breve presentación del autor”.
Esta entrada fue publicada en En vivo y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Un joven detrás del Papa

  1. Mauricio Rosales Masias dijo:

    “Soy un pecador en quien el Señor a puesto los ojos, Soy alguien que ha sido mirado por el Señor” estas edificantes palabras del #PapaFrancisco que denotan una humildad y dependencia total de Dios, en quien encuentra cada día la motivación y la cercanía para llevar a cabo este ministerio de llevar la barca de Pedro en sus hombros.
    Que actitud de santidad reconocerse pecador,saber que nuestra naturaleza humana es caída y que la única fuerza capaz de vencer la gravedad que nos ata a la tierra es el buen Jesús, solo en Cristo podemos actuar, solo en Cristo seremos capaces de vivir el Evangelio mismo en nuestras vidas. Es ahí en el encuentro de la gracia que podremos ser instrumentos dignos de Dios, descubriendo cada día el milagro de la conversión, del cambio interior, de encontrar la alegría del saber que Cristo nos ama, que renueva , que sana todas nuestras laceraciones, que dignifica nuestras vidas, que nos deja ver en la oscuridades de la vida, de poder comprender cual es el sentido de Dios en nuestro existir, en esta existencia que llevamos en vasijas de barro.
    Un gran abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*