El cuerpo que grita y predica

Por Carlos Padilla, L.C.

Millones de peregrinos en la ciudad eterna, dos Papas santos por celebrar y 13 idiomas que bailaban en el aire romano contornandose en Castel Sant Angelo, Via della Concilliazione y piazza San Pietro.

Elegimos el idioma universal para predicar a Cristo. No fue el inglés ni el antiguo latín, optamos por el lenguaje del cuerpo. El baile alegre y los cantos de júbilo transmitían la fuerza de la fe. Esta fue la mejor homilía: Ver a tantos jóvenes católicos felices de serlo y envalentonados a gritárselo al mundo, a bailarlo frente a las cámaras y subirlo a las redes sociales; el cuerpo era el predicador.

El sábado tomé una cruz de casi dos metros sobre mis hombros; otros dos seminaristas me ayudaban a cargarla sumergidos entre el mar de peregrinos. El resto de mis compañeros invitaban a las personas a clavar una petición en la madera del palo transversal. Después de algunas horas el palo horizontal también comenzó a llenarse y al final de la jornada no se sabia si la cruz era de madera o de papel… No había un centímetro libre, las muchedumbres una vez más se le avalanzaron en peticiones al Redentor. En el centro de la cruz una chica italiana había escrito: “sono atea, ma credo nell amore di Dio, pregate per me…” me entró un tremendo escalofrío al leer el: “rezad por mi…”.

Ahí entendí mi vocación sacerdotal. Mi tarea es solo sostener el instrumento de salvación. Lo mío es simplemente cargar el madero sostener la patena, invitar a las almas a que claven en la cruz de Cristo sus dolores y coloquen en mi patena sacerdotal sus fatigas. Yo no tengo el poder para conceder esas gracias y transformar esos corazones, es el cuerpo de Cristo el que se sacrifica en la cruz y en la eucaristía, lo mío es solo anunciarlo… también con el cuerpo.

Juan Pablo II predicó la teología del cuerpo y decía que el cuerpo es un profeta que revela a una persona. Este fin de semana nuestro cuerpo fue un profeta que anunció a la Persona de Cristo.

Si tuviese que elegir una imagen de estas misiones urbanas. Sin duda elijo la del sábado a las 21:00 hrs. Unos cien legionarios de Cristo volvían de misionar por las calles y se alistaban para la vigilia de oración en la parroquia de San Salvatore in Lauro. Unos traían las fotos de los Papas impresas en tamaño natural, otros las cruces de dos metros repletas de intenciones, los brasileiros entraban a la plaza de la parroquia a ritmo de batucada y los colombianos, argentinos y mexicanos gritando ¡Viva Cristo Rey…!

Muchos nos aplaudían y todos tomaban fotos, de pronto un señor se me acerca y me grita en español “muy bien, eso necesita la Iglesia, que salgan a la calle a hacer lío, hagan lío por Cristo”.

Fil 4,4: “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres”.

Acerca de Autores varios

En esta sección publicamos textos selectos de otros autores que desean compartir sus reflexiones sobre temas relacionados con el carisma y la misión del Regnum Christi en la Iglesia. Las sugerencias se pueden enviar a (regnum@regnumchristi.org), junto con una breve presentación del autor”.
Esta entrada fue publicada en En vivo. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El cuerpo que grita y predica

  1. Diana Montoya dijo:

    Hermoso testimonio de su trabajo diario por llevar el Reino de Dios a TODOS!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*