Letanías para rezar en Pentecostés

Por Javier Gaxiola, LC

 

El Espíritu Santo es quien hace posible que nuestro corazón pueda agradar a Dios y darle gloria a pesar de nuestra condición de pecadores. Es quien hace que nuestro amor sea autentico. Es quien nos fortalece todos los días para poder continuar por el camino de la vida, especialmente cuando es pesado y estamos cansados.
El día de hoy, les quiero compartir unas letanías que escribí en un momento de oración y de confrontación con la Sagrada Escritura. Sin ánimo de abarcar toda la historia de la salvación en su totalidad, he extraído del Antiguo y Nuevo Testamento episodios que me iluminan y me revelan modos en los que el Espíritu Santo actua en nuestras vidas. Espero que les sirva para estrechar su relación con el dulce huésped del alma, y podamos así asemejarnos más a Jesucristo.
Les invito a rezar estas letanías con calma y buscando realmente que el Espíritu Santo venga. Que encienda sus almas y corazones con el fuego de su amor. Que nos de luz para conocerle mejor y fuerza para hacer siempre lo que a Él le agrada.

 

LETANÍAS DE PENTECOSTES


(Poner en manos de Dios las intenciones del Papa, en especial la paz en Siria y en Palestina, y las intenciones que tenemos en nuestro corazón.)

Espíritu Creador, que en el principio aleteabas por encima de las aguas,
danos humildad para reconocernos pecadores.

Tú que ordenas e iluminas el caos y abismo,
ilumina nuestra oscuridad y concédenos vivir en la verdad completa.

Tú que en la teofanía de Mambré cumpliste tu promesa concediendo la fecundidad a Sara, la mujer de Abraham,
fecunda nuestro servicio a la sociedad con frutos de vida eterna.

Tú que en la torre de Babel confundiste la lengua de los hombres,
concédenos poner siempre nuestros dones a tu servicio con pureza de intención, buscando sólo darte gloria y servir a nuestros hermanos más necesitados.

Espíritu guerrero, que luchaste con Jacob en Penuel y lo bendijiste,
bendice nuestras luchas y fatigas, concédenos librar el buen combate de la fe y confrontarnos en la lectura y meditación diarias de tu Palabra.

Tú que llamaste a tu siervo Moisés a dirigir a tu pueblo en el desierto,
indícanos el camino que hemos de seguir y danos fuerza para no desfallecer en el camino.

Espíritu de conversión, que circuncidaste el corazón de tu pueblo, para que pudiera ser fiel a tu alianza a pesar de su debilidad y dureza de cerviz,
regálanos el don de la perseverancia en la fe.

Espíritu Santo, que llenaste a Besalel y lo colmaste de tus dones para realizar su misión de artífice del Santuario,
transfórmanos para poder ser un don y poner nuestro carisma personal al servicio de nuestros hermanos y de la Iglesia.

Tú que suscitaste jueces en medio del Pueblo de Israel para salvarlo de la mano de los saqueadores,
concédenos ser dóciles a tus inspiraciones.

Tú que te manifestaste a Elías en el Horeb en la brisa suave,
concédenos escucharte en las circunstancias ordinarias de la vida y escuchar tus palabra en el silencio de nuestro corazón.

Tú que inspiraste al profeta Natán para juzgar no según las apariencias externas, sino según los criterios de Dios,
concédenos mirar a nuestros hermanos con los ojos de Cristo, y ser imágenes vivas del Dios de la misericordia.

Tú que concediste a Salomón una mente sabia e inteligente por no haberte pedido una vida larga o riquezas para él,
concédenos el espíritu de discernimiento, y la fuerza para poder cumplir siempre tu voluntad.

Espíritu de vida, que a través de del profeta Ezequiel devolviste la carne e infundiste la vida en el montón de huesos secos,
renuévanos por dentro y vivifica con perfecta caridad nuestra entrega diaria.

Espíritu de fortaleza, que inspiraste a la madre de los siete hermanos para exhortar a su hijo más pequeño para que fuera fiel a la Ley de Dios hasta la muerte,
concédenos ser fieles a Cristo hasta la muerte y el temor de Dios para defender nuestra fe en momentos de persecución y tribulación.

Espíritu que descendiste sobre la Santísima Virgen y la cubriste con tu sombra en la Anunciación,
concédenos hallar gracia delante de Ti con nuestra vida.

Espíritu de vida que hiciste saltar a Juan el Bautista en el seno de Isabel,
concédenos el don de estar siempre alegres en tu presencia.

Tú que revelaste la venida de Cristo a tus siervos Simeón y Ana,
muéstranos tu rostro y concédenos conocer tu corazón.

Espíritu que en el bautismo de Nuestro Salvador bajaste del cielo en forma corporal,
concédenos vivir coherentemente nuestra condición de bautizados en el Espíritu.

Tú que llenaste al divino Verbo y lo dirigiste al desierto,
concédenos en este tiempo de desprendimiento y formación, recibir la transformación de nuestro corazón.

Espíritu de unidad, que mantuviste unidos a los apóstoles respondiendo a la petición del Maestro,
concédenos la unidad con los hermanos que no comparten nuestra fe, entre los cristianos y en nuestra Iglesia.

Espíritu pacificador, que infundiste paz en el cenáculo después de la Pasión de Cristo,
concédenos paz en el mundo y alivia los sufrimientos de quienes padecen por causa de las guerras y de los odios, especialmente en Siria y todo el Oriente Medio.

Tú que apareciste con lenguas como de fuego y te posaste sobre los apóstoles,
haz que llevemos el mensaje de Cristo a todos los rincones de la tierra superando cualquier obstáculo con el poder que viene de Él.

Tú que entraste de manera sorpresiva, con un ruido del cielo y una impetuosa ráfaga de viento,
concédenos sorprendernos con tu acción siempre renovadora, y sorprender a los hombres con una nueva evangelización: nueva en sus métodos, expresión y ardor. Haz que actuemos siempre con el espíritu de libertad de los hijos de Dios.

Envía Señor tu Espíritu creador,
R/ y renueva la faz de la tierra

Oración espontánea.

Acerca de Autores varios

En esta sección publicamos textos selectos de otros autores que desean compartir sus reflexiones sobre temas relacionados con el carisma y la misión del Regnum Christi en la Iglesia. Las sugerencias se pueden enviar a (regnum@regnumchristi.org), junto con una breve presentación del autor”.
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Una respuesta a Letanías para rezar en Pentecostés

  1. Nancy sandoval dijo:

    Son preciosas las oraciones que comparten ustedes Hermanos Lelgionarios, su apostolado a traves de las redes alivia muchas almas. Gracias y que Dios los bendiga.

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