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    Dios a veces habla en alemán (no sé alemán)

    enero 31st, 2013

    En días pasados fui con una amiga muy querida a una “pasada” de concierto, como se dice en España. Un coro espectacular, 38 voces, tenor, soprano, piano tocado a cuatro manos, era el réquiem de Brahms. Sublime.

    Y el entorno era de por si maravilloso, la Iglesia de Los Jerónimos en el centro de Madrid, justo detrás del museo del Prado.

    Como era de esperarse nos entregaron a penas llegar el programa, en el que se incluía una breve ficha de la obra, del director, del coro, etc., además, por supuesto, del listado de las partes del réquiem que se iban a interpretar, texto a dos columnas, una en alemán (como fue compuesto) y las traducción al castellano. Al ser textos de la Sagrada Escritura todos me eran “más o menos conocidos”, unos muy más… otros muy menos, interesante caer en la cuenta de esto en la iglesia que hace honor a ese GRAN santo que decía que el desconocimiento de la Palabra es desconocimiento del mismo Cristo, y que nos dejó la traducción de la Biblia que se conoce como Vulgata, por ser para uso de un público mayor, para ser más difundida. Read the rest of this entry “

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    El perro que ve a la liebre

    julio 18th, 2012

    Hace años alguien me contó la historia del perro y la liebre. Varios perros corren y corren detrás de una liebre, al pasar por las calles se les unen más y más perros atraídos por el alboroto, vamos, que se arma un fandango muy ameno para los canes involucrados. Pero… porque casi siempre hay un pero, tras cierta distancia, el calor… va disminuyendo el entusiasmo de la jauría. Y así, uno tras otro, los perros se van quedando a la vera del camino, regresan a su hueso, a su pedacito de sol, a que les rasquen la panzita en casa. Sin embargo, uno de ellos no deja de correr. El perro que vio a la liebre.

    Esta historia podría ser tanto un cuento de los hermanos Grimm (de haber diálogos diría que una fábula de La Fontaine…), hasta un “forward” de correo electrónico, pero el mensaje es igualmente interesante. Hacer la cosas “como el Borras”, “¿a dónde va Vicente? a dónde va la gente…” o hacerlo porque se cree y se quiere, porque se sabe lo que hay delante, por la opción personal… En otras palabras, porque se ha visto a la liebre.

    Sin duda que todos los perros en cuestión se cansarían más o menos, quizás incluso se deduce que esté más cansado el que no ha dejado de correr, pero resulta que este tiene un motivo (que viene de “motor”, algo que de la el impulso de movimiento), si bien eso no hace que los kilómetros se vuelvan centímetros, sí que hace que la obligada travesía cobre sentido, que lo costo entre dentro de una jerarquía de valores en la que no prima, no rige, o como diría el ya Beato Card. John Henry Newman “mil dificultades no hacen una sola duda”.

    Así que en la vida todos hemos de reflexionar ¿he visto a la libre o corro detrás de los otros? en medio del alboroto, sobrellevando las dificultades pero sin mucha idea de qué hago y a dónde voy realmente… de por qué hago o no hago tal o cuál. Y para aquellos que corren “ciegamente”, lo siento, pero eso no es precisamente fe, así que más que admiración suscitan cierta compasión, pues si bien en la fe no “se ve” todo, se sabe lo que hay al final de la carrera…

    Cerramos esta carrera con la frase del Apóstol: “Yo sé en Quién he puesto mi esperanza y estoy seguro” 1 Timoteo 2, 12.

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    Las señales.

    abril 25th, 2012

    Desde hace algunos años, no sé bien la razón, tengo clavada en el corazón la necesidad de ir a Compostela, pero haciendo el camino, peregrinando. En estos meses que estoy pasando (y gozando) en España todo cuadró para hacer este camino junto con uno de mis hermanos (espero pronto ir con ambos)

    Tengo muchas cosas que contar, desde lo más anecdótico hasta certezas interiores, por lo pronto tengo claro que ah sido un regalo de Dios y que espero repetirlo, me dicen que el número de “reincidencia” en el camino de Santiago es de casi un 90%, sin duda que el otro 10% no ha vuelto por falta de ocasión, no por falta de ganas. Read the rest of this entry “

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    Benedicto XVI en México, preguntas bien intencionadas

    marzo 18th, 2012

    Pensé en varios posibles títulos para este post, y no elegí “el mejor” sino el que podía presentar sencillamente unas inquietudes personales.

    Durante el pontificado de Juan Pablo II creo que de algún modo los católicos mexicanos “nos mal acostumbramos” a sus muchas visitas y a la respuesta generalizada de acogida al Papa, yo la primera, lo sé. Y sin duda que esas cinco visitas fueron grandes regalos, grandes lecciones, grandísimas gracias.

    Ahora viene Benedicto XVI, y personalmente no lo veré pues no estoy ahora en México…, pero por supuesto que estoy feliz y agradecida con la visita. Y no me extraña, sorprende o escandaliza el que haya gente que se oponga, que manifieste su desagrado. También le sucedía a Juan Pablo II, más notoriamente en otros países… y, dato importante, no existían las rápidas redes sociales que ahora sí tenemos. Por lo tanto ¿que la oposición sea realmente mayor? No lo sé con certeza, pero me parece que no, sino que ahora, esas voces tienen “micrófono” como lo tengo yo, consecuencias de la libertad de expresión que debemos de asumir maduramente y sin ánimo apocalípticos.

    Uno de los argumentos más empleados (y sin duda, en muchos, de buena fe), ha sido que es un derroche que el país no puede y debe permitirse ahora. Mmm… dejando claro el presupuesto de que para mí, la visita de un Papa a México tiene sobre todo un valor espiritual, pastoral, pongamos los argumentos en el mismo rastrero, el planteamiento económico. Read the rest of this entry “

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    ¿Y para qué comprar TODO un campo?

    febrero 2nd, 2012

    Un versículo precioso y real que puede ser que haya caído para muchos en un tópico es el de “tesoro escondido” cuando se habla de la vocación ¿Pero qué le vamos a hacer? es real… es como no decir “feliz cumpleaños” únicamente porque ya está muy dicho, la opción que nos queda es decirlo y escucharlo con todo su sentido, como actitud nueva.

    El día 2 de febrero es el día de la vida consagrada y religiosa, y en muchas de las ciudades se procura tener una misa o algún otro encuentro multitudinario. Yo soy consagrada y no deja de impresionarme y conmoverme el panorama tan variopinto, o como se dice en México lindo y querido, “de chile, mole y de manteca”, es decir, hábitos de todos los colores y sabores, monjas, monjes, sacerdotes de congregaciones religiosas y consagradas (os) de los nuevos y variadísimos institutos y familias religiosas. En fin, todo un evento digno de verse y mejor aún, de vivirse.

    Y la relación entre los párrafos anteriores es que en estos días, me he topado “casualmente” con el pasaje de San Mateo capítulo 13, versículos 44 al 52 que nos habla de aquel que se encuentra un tesoro escondido, luego vende todo lo que tiene y compra aquel campo.

    Sin duda que habré meditado en este evangelio varias veces, pero a penas en estos días he pesando…¿y para qué comprar TODO el campo? ¿porqué no solo comprar el tesoro? Y quizás mis pensamientos van por estos derroteros por los momentos que mi querida familia religiosa atraviesa, por pruebas nada sencillas en las que nos acompaña la Iglesia (punto que a mi me llena de esperanza), pero en el que la sensibilidad no deja de escocerse y hasta desgarrarse ante la confusión y dolor de personas que nos son tan queridas y cercanas. Y hago aquí esta relación, claro… qué “fácil” me hubiese sido recibir el tesoro de la vocación sin “el lío” que puede significar “ahora” todo el campo, campo en el que me encuentro con muchos otros tesoros, también con piedras, con trigo y cizaña… y ya lo he comprado, es MI campo, no me quiero ni puedo desentender de él. Read the rest of this entry “

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    ¿Un foquito de navidad fundido?

    diciembre 27th, 2011
    Desde hace semanas muchos hemos ido intentando con mayor o menor intensidad y éxito preparar nuestro corazón para la Navidad. Ya hemos hablado antes de cómo nos lo recuerda a voces desde la calle, las tiendas, los anuncios, etc… y gracias a Dios, la Iglesia está, aunque de modo diverso, también inmersa en este proceso se preparación que es una “carrera inversa” en la que lo mucho de lo que necesitamos en frenar, frenar, frenar. Los cuatro domingo de Adviento pueden verse también como una rampa, que sin bien puede ser una estupenda plataforma de lanzamiento, también puede servir para ayudarnos a cambiar el paso, salir de las frenéticas velocidades y dejarnos un momento para contemplar el mundo que nos rodea y permitirnos que este nos interpele.
    Así pues, que hay por ahí muchos y muy buenos subsidios para ayudarnos a prepararnos interiormente, ya sea regresando a una vida de gracia, habiendo vivido un periodo con pasos concretos en la caridad, la humildad, la generosidad y cualquier otra virtud, reconciliaciones familiares, apostolados de amor al prójimo…Y…,y, y…. Aún así, el corazón de alguno que otro sentirá que es lo mismo la noche del 24 de diciembre que las de cualquier otro mes (salvo que en esta quizás haya más gastos, compromisos sociales… y una sensación de no haberse enterado de nada, de haber “perdido otra Navidad”). Y se van a dormir después de la cena y misa de gallo con cierta nostalgia por las navidades de la infancia, pensando que, cuál oscuras golondrinas “esas no volverán”.
    De ahí el título de estas líneas, uno puede sentirse como el foquito fundido en la serie navideña, ese que deja ver un hueco en el pino o deshace la armonía del alumbrado de la casa… en síntesis, algo que debería estar ahí y no lo está.
    Puede ser que esto suceda al lado de personas que ni se enteran de que “un tal Jesús de Nazareth” es, como dicen en inglés “the reason for the seasson”, y que en cualquier descuido le darán puerta hasta a San Nicolás aún en su versión de Santa Clause. Pero puede ser un tanto más costoso para la sensibilidad espiritual (y para la parte de vanidad que le corresponda), el pasar en blanco la Blanca Navidad al lado de personas que hacen un esfuerzo sincero y logran llegar a este día con el alma un poco más dispuesta, que no tienen que fingir un espíritu navideño sino que lo irradian… foquitos de iluminan y hasta suenan villancicos. Y aquí está uno o una, foquito fundido. Read the rest of this entry “

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    Un, dos, tres por la Navidad que está detrás de los foquitos.

    diciembre 12th, 2011

    Creo que muchos de los que puedan leer este post habrán jugado a las escondidillas y sabrán el importante valor del grito defensor y salvador “¡un, dos, tres por mí y por todos mis compañeros!”, juegos muy solidarios, lo noto ahora…

    Ese mismo grito quiero lanzar yo por unos queridísimos amigos: la Navidad y los adornos y parafernalia que la acompaña. Porque no puedo, ni quiero negar que me gustan muchísimos los pinos adornados (sin alusiones políticas con las elecciones presidenciales en México, ja…), los foquitos, las coronas de Adviento, las figuras del Nacimiento… en fin, hasta los monos de nieve, solo me salto a los “Santa Clauses”, único santo al que no le tengo devoción más que en su presentación de San Nicolás. Read the rest of this entry “

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    La fidelidad y la flexibilidad

    julio 16th, 2011

    Creo que en muchas áreas de la vida, sino es que en todas, podemos lograr increíbles combinaciones con verdadera apertura y flexibilidad que implica fidelidad a lo que uno cree (no ser una veleta, ni transigir la propia conciencia por miedo o vanidad), saber que lo que uno tiene puede enriquecerse y enriquecer… este video lo ejemplifica muy animadamente…

    Esta fidelidad-flexibilidad se logra… mejor dicho, se procura (porque no es una meta que se alcanza de una sola vez y listo, sino camino de toda la vida…) en la oración, en el desprendimiento de sí por amor… en síntesis, en la cercanía, inmersión en el Evangelio ¿quién más fiel y flexible que Cristo?

    Akira Miyagawa\’s Beethoven\’s Symphony No. 5 and Mambo No.5 Combination

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    Compartir una misma Mesa

    junio 24th, 2011

    Marco 5, 19 (…) «Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti». El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados.

    Recientemente celebramos la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, y queremos dedicar una reflexión que no pretender ser todo lo honda que se pudiera, sino sencillamente algo así como una breve pincelanda sobre uno de los muchos aspectos que abarca ser parte del Cuerpo de Cristo.  Y nos referimos a aquellas siempre hermanas nuestras que a lo largo de los años, y mucho más en los últimos años y meses han dejado la vida consagrada en el tercer grado ¿las razones de que su decisión? Cada una, en su corazón, en su oración, en su historia personal e irrepetible es una razón.

    En esta solemnidad la liturgia nos recuerda que hemos compartido la misma mesa, que nos hemos alimentado del mismo Pan, y ante la frase del sacerdote al darnos la comunión “cuerpo de Cristo”, respondemos “amén”, no únicamente a modo de manifestación de que, en efecto, la Eucaristía es el Cuerpo de Cristo, sino también a modo de recordatorio pues todos aquellos que nos acercamos al altar para recibir al Señor, somos parte del Cuerpo de Cristo. A la luz de este misterio tan grande, tan maravilloso es ante la cual queremos agradecer a todas las que en algún momento formaron parte de la vida consagrada, meses o años, todas construyeron lo que muchas seguimos viviendo, es decir, les estamos en deuda. Muchas, muchísimas de quienes “fueran” nuestras compañeras pero “son” nuestras hermanas, hablan de sus años en dentro de la vida consagrada como un don de Dios, para su vida espiritual, humana, para formarse de cara a la misión que Cristo les tenía preparada.

    Y respetando el querer de cada una, así como su camino y su proceso, las consagradas (como grupo y cada una en lo personal) procuramos mantener las amistades tan grandes y fuertes que se han formado con quienes ya no compartimos un estilo de vida, pero sí una meta en la vida: ser de Dios y servir a la Iglesia, y esto, cada una desde ahí dónde Dios la quiera. Aquí viene a cuento el pasaje inicial, este hombre del que nos habla el Evangelio con sincera y honda gratitud al Señor quiere seguirlo, pero su lugar está con los suyos, para desde ahí, hablar de las grandes cosas que Dios ha hecho en él y hará ahora por medio de él. Read the rest of this entry “

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    Excelente actor que no sabe fingir

    mayo 5th, 2011

    Excelente actor que no sabe fingir

    Leí en aciprensa (muy buena fuente de noticias) que la carrera de Jim Caviezel no ha hecho más que desaparecer desde que actuó en “La Pasión”, algo que el mismo Mel Gibson le advirtió, pero aclara que no se arrepiente de lo hecho.
    Durante el rodaje de la película sobre la pasión de Cristo, el actor fue alcanzado por un rayo, se dislocó un hombro – en las escenas de la crucifixión… y eso era actuado…vaya lo que habrá sido lo real…- y ahora se le van cerrando las puertas de Hollywood, en su propia industria.
    Caviezel se reconoce como católico, y al comentar con Mel Gibson el hecho casi inminente de estar casi terminando su carrera al formar parte de esta película respondió que “todos tenemos que abrazar nuestras cruces”, Jesús es tan polémico como hace 2000 años, Cristo es el mismo, ayer, hoy y siempre.
    También se menciona en la nota original su opinión sobre Mel Gibson “no necesita su juicio -el juicio público-, sino nuestras oraciones”, declaración sabia y valiente.
    Viendo los rápidos “éxitos” de personajes públicos que se dejan embarrar de cualquier bajeza para “crecer” en popularidad, me parece sumamente meritorio el que este actor tan capaz sea, gracias a Dios, tan incapaz de fingir siendo esta la oportunidad asegurada y habitual de tantos para “desmarcarse” de las consecuencias de sus valores. Ah…también me deja con las ganas de recordar el verdadero significado de términos como éxito, crecimiento, etc… eso lo dejaremos para otro post.
    Dejo abajo links muy interesantes al respecto:

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